
Depresión: renuncia y solución
por Dra. Ana Marín Ruíz. Psicóloga Máster Terapia Breve Estratégica, Servicios Médicos BCR
“La vida no es lo que nos ocurre sino lo que hacemos con aquello que nos ocurre”
Huxley
En diferentes momentos de nuestra vida experimentamos una sensación de tristeza, que se da como una respuesta natural ante el dolor y es causada por una pérdida.
Sin embargo, cuando esa tristeza se mantiene o se intensifica por semanas, alterando el estado de ánimo, y presentando una diversidad de síntomas emocionales, cognitivos, físicos y del comportamiento, es probable que estemos hablando de depresión.
Dentro de esas señales podemos mencionar una incapacidad para experimentar placer, cambio en los patrones de alimentación y sueño, pérdida de energía y fatiga; aislamiento, irritabilidad, sentimientos de culpa, llanto, sensación de profunda tristeza, desesperanza, pensamientos distorsionados, suicidas, e infravaloración, entre otros.
La persona suele verse a sí misma, su pasado, presente y futuro de manera catastrófica. En ocasiones no logra diferenciar entre lo que piensa y la sensación que esto le genera, de esta forma confirma los pensamientos automáticos negativos y el estado depresivo es persistente.
A nivel mundial se estima que al menos un 5% de la población adulta presenta esta enfermedad y Costa Rica no está exenta de la misma.
¿Cómo se manifiesta la depresión?
- Se renuncia a diversos aspectos de la vida: sobre todo a los que generan bienestar. La persona se centra en lo que no puede lograr en lugar de hacerlo en lo que sí puede, sin reconocer de lo que es capaz.
- Contar con ayuda en demasía: esto acaba provocando efectos secundarios que contribuyen a mantener el trastorno.
- Mantenerse como víctima de una circunstancia: Anclarse en el pasado provoca que nos afecte toda nuestra vida. Recordar que no sigue lloviendo cuando las nubes han desaparecido, es valioso.
Solución:
Pese a lo incapacitante que puede ser esta enfermedad, es totalmente tratable. Se puede generar una experiencia emocional correctiva a fin de que la persona pueda sentir algo diferente respecto a su situación, y, luego pueda pensar y construir su vida de otra forma.
Infórmese sobre lo que está enfrentando, es de suma importancia.
Adopte hábitos de vida más saludables. Por ejemplo: realice ejercicio al menos 45 minutos, tres veces a la semana.
Recupere la comida como elemento placentero.
Redescubra los recursos que cree que nunca ha tenido, o que considera que perdió. Dedique algunos minutos todos los días a pensar qué haría diferente “como si” el problema no existiera. Entre todo lo que se le ocurra escoja lo más sencillo y concreto para llevarla a cabo, establecer pequeñas metas diarias genera un impacto positivo.
Trabaje en las creencias y pensamientos. Transforme las ideas distorsionadas en pensamientos más realistas y objetivos.
Busque apoyo profesional.
Si usted está ante una persona que sufre depresión:
Muestre interés y escuche, sin embargo, delimite el tiempo destinado a hablar del problema. Se debe tener presente que cuanto más se hable de la depresión, más se extenderá.
Comentarios como “pobrecito, con todo lo que ha vivido”, puede provocar que la persona se sienta cómoda en la posición de enfermo. O bien, “animáte, esforzate”, “estás así porque querés”, o “no tenés motivos para estar así”, pueden reforzar la impotencia y sensación de fracaso. Recordemos que con las mejores intenciones se pueden generar los peores efectos.
Pregunte, no asuma.
En caso de requerir atención profesional, las personas pueden llamar a la línea 9-1-1 (24 horas) o acudir al espacio “Aquí estoy”, qué es un servicio gratuito del Colegio de Profesionales en Psicología al que se puede acceder al 2272-3774 (lunes a viernes de 1:00 p.m. a 10:00 p.m. y sábado de 9:00 a.m. a 4:00 p.m.).
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