Protejamos nuestra autoestima:
Posibles efectos negativos del uso de redes sociales
por Dra. Ana Marín Ruíz, Psicóloga Máster en Terapia Breve Estratégica, Servicios Médicos BCR

Como seres humanos requerimos de contacto social para compartir experiencias de vida, sentirnos escuchados, comprendidos, aceptados y apoyados. En los últimos años, las redes sociales han jugado un papel significativo en cuanto a conexión, marketing, oportunidades de aprendizaje y desarrollo, transformando nuestra forma de comunicarnos y de acceder a la información de manera inmediata. Sin embargo, este torbellino de información constante nos sumerge en un mundo altamente conectado, pero que a menudo nos deja menor satisfacción vital.
En este mundo hiperconectado puede parecer impensable despegarnos del teléfono móvil, lo que no solo ha dado lugar a una nueva forma de adicción, sino que también ha tenido un impacto negativo directo en cómo nos percibimos a nosotros mismos.
Esto se debe a que no establecemos pautas claras para el uso de las redes sociales, ante esto es crucial reconocer que puede afectar directamente nuestra autoestima, bienestar emocional e incluso salud mental, por ello es fundamental establecer:
- Límites de tiempo: no caer en la tentación de ingresar a redes o de usar el teléfono móvil al momento de comer, “para dormir” o bajo el autoengaño de que es el único pasatiempo
- No exponernos a contenidos potencialmente dañinos
- Evitemos las comparaciones, ya que podrían generar envidia, tristeza, enojo y pensamientos automáticos e irracionales. Recordemos que somos seres únicos e irrepetibles
- Filtremos los contenidos: prescindamos de sitios que promueven una imagen negativa de la vida
- Fomentemos relaciones reales, cara a cara
- Evitemos creer todo lo que vemos y dejemos de idealizar: en las redes sociales, algunas personas pueden promover una imagen perfecta en sus publicaciones, pero es importante recordar que esto no siempre refleja la realidad. Muchas veces se proyecta una imagen inexistente, lo que puede llevarnos a construir percepciones distantes, como pensar, por ejemplo: “todos los demás poseen una vida de ensueño y les va bien, menos a mí”
- Recordemos que el valor de una persona no se define por la aprobación externa (likes)
Adicional a las recomendaciones detalladas y con el fin de navegar por las redes sociales de manera más saludable y proteger nuestra autoestima, es importante tener presente que solo con buenos deseos no logramos objetivos. Lo más valioso es actuar cada día, llevando a cabo pequeños actos que contribuyan a alcanzar nuestra meta.
Recordemos que la autoestima no se hereda ¡se trabaja cada día!
- Comprobemos el uso que le damos tanto al dispositivo como a las redes sociales. En ocasiones, tendemos a subestimar el tiempo en pantalla y a justificarlo, dejando de invertir ese período en actividades que agregan valor como el ejercicio, compartir con personas que amamos, o que nos nutran emocionalmente como la lectura, la meditación y la oración
- Analicemos la intención que tenemos al usar redes, ¿realmente aportan algo valioso?
- Definamos, ¿de dónde vienen las creencias y etiquetas que tenemos sobre nosotros? Despojémonos de todo calificativo externo que no nos define y que fue construido a partir de la opinión de otros o de la idealización de imágenes
- Establezcamos cuales áreas de nuestra vida requieren ser fortalecidas y definamos conductas que nos ayuden a visibilizar el logro en dichas áreas
- Fortalezcamos nuestra imagen corporal: apreciemos nuestro cuerpo por lo que puede hacer, en lugar de compararnos con estándares irreales en línea. Preguntémonos: ¿dejaríamos de querer a las personas que queremos por no tener el físico que esperábamos o nos gusta?, entonces… ¿Por qué nos hacemos eso?
- Valoremos nuestros logros, habilidades y capacidades en lugar de alimentar pensamientos saboteadores y derrotistas que lesionan y minimizan. Menos queja, menos desde la falta y más desde la gratitud y la acción para sentirnos mejor habitando en nuestro cuerpo
Ninguna otra persona va a hacer lo que nos corresponde responsablemente para nutrirnos y transformar nuestra vida. La evolución es posible, requiere disciplina, esfuerzo y constancia.
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“Ningún amor tiene como base el maltrato, el descuido, la negligencia y el irrespeto, mucho menos del amor propio”,
Dra. Ana Marín Ruíz - Psicóloga
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