SECCIÓN OPINIÓN
Gestión del enojo
por Licda. Ana Marín Ruíz, Psicóloga, Servicios Médicos BCR
“Sigue a tu corazón pero lleva contigo a tu cerebro”, Alfred Adler
El enojo es una de las emociones menos estimadas. En ocasiones, dejamos de recordar que nos pertenece (no nos domina) y tiene un propósito. Su función principal es poner límites.
El enojo es una respuesta emocional frente a la frustración, que surge cuando la persona no obtiene lo que desea. Este sentimiento puede manifestarse de manera similar a las fuerzas de la naturaleza: si no aprendemos a gestionarlo explotará como un volcán en erupción liberando un enorme potencial de energía y llevándose todo a su paso. Aunque el enojo es un fenómeno universal, no todas las personas reaccionamos con estallidos de agresividad. Una enseñanza oriental ilustra esto con una metáfora: aferrarse al enojo es como sujetar un carbón hirviente con la intención de arrojárselo a otra persona; quien se quema es quien intenta lanzarlo.
La rabia puede proyectarse tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos. Cuando constantemente “tragamos y tragamos”, callamos o evitamos confrontar y actuamos de forma poca asertiva sin expresar con respeto lo que sentimos o pensamos, esa contención podría llevarnos, de forma natural, a una explosión, ya sea por rebosamiento o por falta de paciencia o habilidades. Canalizar el enojo y liberarlo de forma paulatina es clave para la gestión emocional. Dejarlo fluir de manera pausada, sin lastimar o lastimarnos es lo que corresponde.
Podemos transformar el enojo en un valioso recurso, es un trabajo que requiere compromiso, constancia y esfuerzo. Algunas de las tareas y técnicas que recomiendo a los consultantes en terapia son:
- Escritura programada diaria: Anotar todos los días que episodios desencadenan nuestro enojo a lo largo del día y que haríamos diferente, así nos entrenaremos a pensar “en frío” sobre nuestras emociones y podemos transformar nuestra reacción.
- Cartas del enojo: Escriba cada día una carta poniendo en ella toda la rabia que siente, desahogándose de las peores cosas que quisiera decir, sin ningún tipo de censura. (Este ejercicio permite canalizar la rabia y, gradualmente, le permitirá poder elegir no reaccionar de manera disfuncional frente a ciertas situaciones). Quémela de inmediato. Este tipo de carta no se lee porque nos “meteríamos” nuevamente en el enojo.
- Reconozca qué cosas le hacen “saltar más”. Gracias a este autoconocimiento puede tomar distancia cuando estos puntos se activan.
- Decir las cosas que requerimos decir (siempre de forma asertiva y sin lastimar).
- Dedicar tiempo diario al descanso o a darnos pequeños detalles de auto amor. (Por ejemplo: alguna actividad de entretenimiento, sueño de calidad y cantidad).
- Aprender a dar importancia a las cosas que realmente la tienen.
- Comprender que no se trata de perder o ganar.
- Mantenga una actividad física o deporte que contribuya con la canalización de energía.
- Si se encuentra en enojo, deténgase. Conozca su cuerpo, si usted percibe los síntomas físicos del enojo, haga un tiempo fuera mientras logra regularse. Ponga un alto a su diálogo interno y a la comunicación con otra persona. Puede confesar su enojo de manera asertiva e indicar que en ese momento no puede continuar. Se considera viable que reanude el diálogo 30 minutos después.
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"La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia"
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