Vacunarse contra la influenza es protegernos a nosotros y a nuestros seres queridos
por Dra. Jennifer Gutiérrez Jiménez, Médico general, Servicios Médicos BCR
La influenza es una infección de las vías respiratorias causada por virus y su intensidad es variable. El tipo más común es la influenza estacional. La mayoría de las personas se recuperan por sí solas sin complicaciones. Sin embargo, la influenza puede causar una infección pulmonar llamada neumonía, la cual requiere hospitalización y puede causar hasta la muerte.
Sintomatología. Síntomas leves: fiebre, cansancio, dolor de cabeza o de cuerpo, tos, dolor de garganta y secreción nasal. Síntomas graves: dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho, mareos repentinos, confusión, somnolencia, y vómitos. En caso de presentar estos síntomas, se debe buscar asistencia inmediata.
Grupos de riesgo. Las personas que tienen un riesgo más alto al enfermarse son: adultos mayores de 65 años, niños menores de dos años, embarazadas, y personas con enfermedades crónicas como asma, hipertensión arterial, cardiopatías o diabetes mellitus.
En estos pacientes es especialmente importante vacunarse todos los años, con el fin de prevenir episodios severos de influenza.
Medidas de protección. Para prevenir el contagio de influenza es importante lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón, mantenerse lejos de personas enfermas y aplicarse la vacuna de influenza estacional de ser posible todos los años. La vacuna ayuda a evitar que se enferme gravemente en caso de contraer la enfermedad y disminuye los contagios hacia población de riesgo.
¿Qué debo hacer si me enfermo? Lo más importante es descansar y beber mucho líquido para mantenerse hidratado. Puede usarse acetaminofén o ibuprofeno para el control de la fiebre y el dolor. La mayoría de la gente mejora por si sola en una o dos semanas. En el momento de que se presentan síntomas severos o síntomas persistentes, a pesar del medicamento, es hora de buscar atención médica.
En caso de salir, lo recomendable es usar mascarilla mientras se persista con tos, estornudos o secreción nasal. Además, debe cubrirse siempre la boca y la nariz con la parte interna del codo al toser o estornudar.
Tratamiento. El tratamiento es mayormente sintomático. En casos selectos, se pueden utilizar medicinas antivirales, las cuales usadas oportunamente pueden disminuir la duración y severidad de la enfermedad. Cabe recalcar que los antibióticos no sirven para tratar la gripe. La mejor forma de prevención es la vacuna.
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