Sobre el Lenguaje de Señas Costarricenses (LESCO)
y los esfuerzos de inclusión en el BCR
por @Roxana Viquez Rodriguez, Subcoordinadora
Comisión sobre Accesibilidad y Discapacidad del BCR
Cuando hablamos de LESCO, nos referimos al Lenguaje de Señas Costarricense que habitualmente se abrevia de esta forma y es la lengua nativa de las personas no-oyentes de Costa Rica.
Los expertos hacen referencia a que antes del año 1939 no se conocía mucho de la historia del LESCO, pero sí se sugiere que pudo haber nacido de la combinación de señas autóctonas con señas de la lengua española. En el año 1940 se fundó la Escuela de Enseñanza Especial Fernando Centeno Güell, que sirvió como un centro de reunión para las personas sordas y fue un paso esencial para la accesibilidad.
Con el tiempo se formaron otros lugares de reuniones espontáneas como lo son el tramo Lolo Mora en el Mercado Central, la Plaza de la Cultura en San José y las cabeceras de provincia.
En 1977, el LESCO sufrió alteraciones drásticas y un gran número de señas del LESCO original fueron sustituidas por señas ASL (Lenguaje de Señas Americano), esto debido a la participación de algunos señantes involucrados en un proyecto en conjunto con la Universidad de Gallaudet (Instituto de Educación Superior para personas sordas) para publicar el diccionario Hacia una nueva forma de comunicación con el sordo.
Hoy, contamos en nuestra institución con compañeros que han estado estudiando este lenguaje en sus diferentes niveles LESCO I, II, III y IV. Esta gran labor de capacitación y la constancia de los compañeros, nos ayuda a seguir promoviendo la inclusión en el BCR y generar equidad, siempre alineado a ofrecer un servicio de calidad y a desarrollar un modelo de negocio sostenible de manera integral.
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