SECCIÓN ENFERMEDADES CRÓNICAS
¿Oído de nadador?
por Natalia Bustamante Sáenz. Médico general, Servicios Médicos BCR
La otitis externa también conocida como “oído de nadador”, compromete la piel del conducto auditivo localizado desde la entrada del oído hasta el tímpano. Es una infección usualmente ocasionada por el agua que queda en este órgano después de nadar y crea un ambiente húmedo propicio para el crecimiento de bacterias. También se puede presentar por introducir los dedos en los oídos, utilizar hisopos de algodón u otros objetos que pueden dañar la capa delgada de piel que recubre el conducto auditivo, causando este tipo de afecciones.
Algunos síntomas que podrían observarse son:
- Comezón en el canal auditivo
- Molestia leve que empeora al tirar o jalar la oreja
- Secreción de líquido claro y sin olor
- Audición reducida
- Fiebre
Tratamientos utilizados:
- Gotas óticas entre dos y tres veces al día para manejo de dolor e infección
- Tratamientos antiinflamatorios y analgésicos orales
- Si hay presencia de mucha inflamación en el conducto, es importante considerar el uso de antibióticos orales, además de los tópicos
- Evitar mojar el oído
La otitis externa es una patología que puede ser tratada, la mayor parte de las veces, con gotas antibióticas tópicas, pero lo más importante es una adecuada prevención evitando principalmente la humedad en el oído y el uso de aplicadores o hisopos que pueden lesionar la piel del conducto.
Si las infecciones se volvieran muy frecuentes o con poca respuesta al tratamiento, lo mejor será recurrir a un especialista en otorrinolaringología.
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