Un mundo en permanente cambio.
Está claro que estamos en un punto de inflexión histórico. Vivimos en un mundo donde todo cambia a un ritmo vertiginoso, creando un ambiente de confusión y desorientación. Experimentamos cambios ambientales, tecnológicos, económicos y culturales a nivel global. Las nuevas tecnologías se desarrollan y expanden sus capacidades, permitiéndonos analizar, informar y comunicarnos de formas inéditas.
La globalización está en aumento, lo que conlleva una mayor integración de mercados, regiones y culturas. Sin embargo, también nos expone a problemas que antes estaban confinados a otras áreas del planeta, como pandemias y conflictos bélicos.
Por otro lado, la tendencia hacia lo digital provoca que constantemente surjan nuevas empresas, mientras que otras desaparecen por no lograr adaptarse al cambio. Además, existen posturas políticas y gubernamentales que amenazan a las empresas estatales.
En la actualidad, también nos enfrentamos a una gran diversidad generacional, con valores personales y preferencias de consumo muy variados.
Este ritmo de cambio acelerado genera una gran incertidumbre sobre cómo deben operar las empresas. Por ello, es esencial tener una estrategia claramente definida y estructurada, no solo para crecer, sino para sobrevivir.
El plan estratégico, la guía para un entorno incierto.
En un panorama de cambios constantes e incertidumbre, la definición de una estrategia se convierte en un faro que ilumina nuestro camino oscuro, ayudándonos a navegar hacia nuestro destino sin desviarnos. La estrategia nos permite conectar las aspiraciones de nuestros clientes con nuestra misión, a través de objetivos y acciones concretas que impulsan el desarrollo del país y garantizan la solidez financiera de la institución.
La estrategia es nuestra forma de expresar qué queremos hacer, cómo lo queremos hacer y hacia dónde nos dirigimos. En otras palabras, proporciona un sentido de dirección a través de una hoja de ruta que asegura la integración de esfuerzos para alcanzar nuestra visión de ser un banco universal relevante, solido, rentable y centrado en el cliente.
Es por ello por lo que, durante el 2023, tanto la Junta Directiva como el Comité Ejecutivo, dedicaron mucho tiempo al diseño de la estrategia en conjunto con un consultor de talla mundial. A partir de un profundo diagnóstico estratégico de las capacidades del BCR, del entorno y de la industria bancaria Latinoamérica, se realizaron sesiones intensivas y se organizaron varios talleres de trabajo para definir, desde nuestra propia perspectiva, el rumbo que el Banco debe seguir. De aquí nace el Plan Horizonte, una carta de navegación que nos permiten alinear, integrar y priorizar los esfuerzos de la organización, donde establece una cartera de proyectos y una hoja de ruta priorizada que habilita el camino de ser un mejor banco para nuestros clientes, para Costa Rica y para nosotros los colaboradores.
El Plan Horizonte ayudará a construir el camino para forjar el Banco que queremos. Para esto, necesitamos del esfuerzo y energía de cada una de las personas que integramos el Conglomerado Financiero BCR, porque innovar está en nuestra esencia.




