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La Semana Financiera – del 23 al 27 de febrero de 2026 Resumen de los principales movimientos financieros |
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· El Ministerio de Hacienda informó que las necesidades de financiamiento del Gobierno para 2026 ascienden a ₡4,2 billones, de los cuales ₡3,9 billones provendrán del mercado interno y ₡270 mil millones de financiamiento externo. A la fecha, Hacienda ha captado ₡1,6 billones y continuará con subastas y operaciones de gestión de pasivos. Por su parte, el BCCR proyecta una captación neta máxima de ₡423 mil millones mediante BEM y bonos de 2 y 5 años. En agosto ambos realizarán una revisión semestral del plan según las condiciones económicas y de mercado.
· El déficit financiero cerró en 3,4% del PIB en 2025 y los intereses en 4,4% del PIB, según el MH. El superávit primario fue de 0,9% del PIB, con ingresos por ¢7,47 billones y gasto primario de ¢6,98 billones. La deuda alcanzó 60,4% del PIB tras el cambio de año base del BCCR. Los ingresos tributarios crecieron 0,7%, los de capital 116,1%, y el gasto total disminuyó 0,3%.
· De acuerdo con las empresas de análisis económico, Ecoanálisis y Cefsa, la evolución reciente del tipo de cambio se relaciona con el ingreso de divisas por financiamiento externo del Gobierno, incluyendo emisiones por $3 000 millones en 2023 y €1 000 millones en noviembre de 2025 y enero de 2026. El BCCR señala que estos flujos se suman al efecto de la temporada alta del turismo, la menor factura petrolera y la estabilidad de la inversión extranjera directa. A diciembre de 2025, la deuda del Gobierno Central ascendió a ₡31 300 696 millones (60,4% del PIB), con 15,0% del PIB correspondiente a deuda externa.
· Del 23 al 27 de febrero, los mercados reaccionaron a datos de crecimiento más débiles en EE. UU., Japón y el Reino Unido. La suspensión judicial de medidas arancelarias en EE. UU. aumentó la incertidumbre comercial. Las minutas del FOMC (Fed) reflejaron condiciones financieras más restrictivas y necesidad de mayor evidencia de desinflación. Este entorno generó mayores rendimientos en bonos de corto plazo y un menor impulso en la renta variable.
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