Crisis de contenedores y su impacto
La alta recuperación de la demanda de bienes, luego del encierro producto de la pandemia de la covid-19 que redujo la capacidad portuaria alrededor del mundo, es solo la punta del iceberg de la actual escasez de contenedores en el comercio mundial.
La "crisis de los contenedores" es una de las mayores crisis del transporte marítimo de la historia, varios factores se han conjugado para provocar una escasez de productos, fluidez del tráfico marítimo y un aumento en el costo del transporte marítimo, prolongando tiempos de entrega, dado que el 80% de los productos que consume la humanidad son transportados por esa vía. A manera de ejemplo, el flete de un contenedor costaba $2 500 promedio y ahora se cotiza a más de $12 000, además del problema para conseguir espacio en los barcos.
Esta crisis de transporte global causa en Costa Rica perturbaciones en el cálculo de impuestos y en inventarios de vehículos, un ligero descenso en la oferta de juguetes para fin de año, aumentos de precios en materias primas como papel y cartón, agroquímicos (herbicidas, plaguicidas, fertilizantes), hierro y madera, entre otros; impactando de manera importante a varias industrias, principalmente aquellas que requieren de productos importados como las actividades agropecuarias, manufactureras, comerciales y de construcción.
El incremento en los precios de las materias primas encarece los costos de las empresas y disminuye sus utilidades, costos que eventualmente podrían trasladarse al consumidor final, aumentando el riesgo de crédito (probabilidad de impago) ante el deterioro que sufrirían los ingresos de los deudores.
Esta situación, aunada a la aparición de la nueva variante del COVID-19 “Ómicron” que anticipa nuevamente fuertes restricciones y gran afectación económica, pone en riesgo las proyecciones de crecimiento tanto a nivel mundial como del país para el 2022.
Ante este entorno, las entidades financieras deben monitorear y acompañar de manera constante a sus clientes, así como sus planes de contingencia, anticipando y mitigando el posible incremento de la morosidad de la cartera de crédito, afectando las utilidades, estimaciones y suficiencia patrimonial.
Autora: @Maria Fernanda Hernandez Rodriguez

