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La dinámica mundial ha cambiado y nos enfrentamos a una etapa donde esta población está cada vez más presente en la sociedad, por ejemplo, la OMS constató que, en el 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
Sin lugar a duda esto es una buena noticia porque quiere decir que, gracias a los avances de la medicina y la tecnología, la esperanza de vida a nivel mundial ha venido aumentando y por tanto las personas viven más.
Sin embargo y si somos realistas, este aspecto puede convertirse en una desventaja, si no cuidamos nuestra salud y bienestar integral.
Es por ello que resulta tan importante que la creciente participación de adultos mayores se analice en dos vías:
- La primera, aceptando que poco a poco viviremos en un mundo diferente al que hemos estado acostumbrados con una importante cantidad de personas adultas mayores a nuestro alrededor, incluso siendo nosotros parte de esa población. Algunas de ellas, con facultades físicas y cognitivas que los harán funcionalmente independientes y otras que podrían sufrir algún tipo de enfermedad y deterioro que los llevará a tener limitaciones que los harán posiblemente dependientes de otros.
- La segunda es trabajando y creando una sociedad donde se promulguen y fortalezcan los valores morales, de modo que esta población se sienta incluida y amada, brindándosele los espacios y el acompañamiento que si edad ameriten.
Aunado a lo anterior, reflexionemos: ¿Qué estamos haciendo para mitigar los indicadores sociales de los grupos menos favorables, ¿estamos cultivando valores como el respeto y la paciencia hacia nuestros abuelos?, ¿estamos dedicando tiempo de valor en familia, para generar en los más pequeños las bases de una sociedad tolerante?, ¿aprovechamos como comunidad, las oportunidades que nos habilitan una mejor esperanza de vida? ¿estamos invirtiendo hoy en salud física, mental y espiritual para nosotros mismos?
Finalmente y desde el CIAD les motivamos a ser la voz de todos los adultos mayores del presente y del futuro, rescatando el valor del ser humano y cultivando acciones que los hagan vivir de forma digna, de modo que se cumpla su derecho a tener un envejecimiento saludable.
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