La psicología detrás de la comunicación en situaciones sensibles
Las situaciones de crisis suelen aparecer de forma inesperada y pueden generar incertidumbre, preocupación o incluso miedo en las personas. Para las organizaciones, estos escenarios representan un potencial daño reputacional y operativo. Por lo que, la comunicación juega un papel clave para informar y reducir la incertidumbre.
A pesar de que uno de los objetivos de la comunicación en situaciones de crisis es proteger la reputación de la organización, es importante tener en cuenta que, en diferentes ocasiones, nuestro público pueden ser personas atravesando momentos de preocupación o vulnerabilidad. Por lo tanto, una gestión de crisis va más allá de la reputación, debe poner a las personas en el centro de la comunicación.
Las emociones influyen en la forma en las que las personas reciben e interpretan la situación, especialmente en situaciones sensibles. Si se emite un mensaje poco claro o distante el público puede sentir desconfianza. Mientras que, si se escucha las inquietudes de las personas y se comunica con empatía, es más probable que se logre transmitir credibilidad y calma.
Elementos como la escucha activa, empatía, claridad en los mensajes y transparencia son fundamentales para comunicar responsablemente. Explicar la situación y las acciones que se están tomando ayuda a disminuir el nivel de incertidumbre de las personas y aumentar la confianza en la organización.
Es vital recordar que las personas son el centro de la comunicación y reconocer el poder que tienen las palabras en las emociones de ellas. Comunicar con un lenguaje claro, respetuoso y empático son factores clave que harán la diferencia entre una gestión de crisis efectiva y una deficiente.
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