Mantengámonos atentos al tratamiento de las aguas residuales
Día a día, muchas de nuestras acciones comunes derivan en contaminación a través de las aguas residuales, sea desde nuestro hogar o lugar de trabajo. Según la UNESCO, el 80% de este tipo de aguas retornan al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas, siendo uno de los grandes desafíos para la conservación de los recursos naturales.
Para mitigar esto, debemos comprender esta problemática. Podemos empezar conociendo que existen tres tipos de aguas residuales:
Estas pueden tratarse en el sitio donde se generan (por ejemplo, tanques sépticos u otros medios de depuración). De hecho un 70% de las aguas residuales en el país se procesan de esta manera.
Otra de las formas de manejo es la recolección y traslado, mediante una red de tuberías, a una planta de tratamiento, tal y como lo hacen entidades como el Instituto de Acueductos y Alcantarillados (AYA), las Municipalidades de Alajuela y Cartago, ASADAS, la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH) y operadores privados, que en total representan un 25,5% de cobertura.
Todos tenemos la gran responsabilidad de vigilar el tratamiento que estamos dando a las aguas residuales en nuestros hogares y lugares de trabajo y el compromiso de idear estrategias para cuidar un recurso tan importante como lo es el conocido oro líquido.
Precisamente, conscientes de la importancia de un manejo adecuado de las aguas residuales, nuestro Centro de Negocios de Nicoya, destaca como la única oficina del Banco de Costa Rica que cuenta con su propia planta de tratamiento de aguas residuales, las cuales se utilizan después para el riego de jardines y áreas verdes.
Hoy para la mayoría de personas, acceder a agua potable es muy sencillo: basta con abrir el tubo, sin embargo, mañana la historia puede ser diferente si no contribuimos con el cuido de este recurso.
























