Menos uso de papel: más pulmones verdes fortalecidos
Hablar sobre el uso responsable del papel siempre nos transporta hacia la vida sostenible de los bosques. Esto no solo porque su materia prima se deriva estrictamente de la madera de los árboles, sino porque precisamente reducir su uso promueve más pulmones verdes para contrarrestar el cambio climático.
Mejorar nuestros hábitos relacionados con este recurso no es solo una medida de apoyo, es una acción urgente para salvar estos ecosistemas. Los expertos estiman que para producir papel se pierde cerca de 7,3 millones de hectáreas anuales de la superficie forestal, un área casi equivalente a la extensión geográfica de Panamá, lo cual significa un daño a los hábitats, pérdida de biodiversidad, alteración de los ciclos del agua, erosión del suelo y la desertificación.
También existen consecuencias socioeconómicas, aparte de las ambientales, como lo son las amenazas a la cultura y a la supervivencia de las poblaciones que dependen de los bosques, incluidos los pueblos indígenas; conflictos sociales por los recursos naturales, aumento en el impacto de los desastres naturales y un debilitamiento de las economías locales y nacionales.
La fabricación de papel reciclado es una de las opciones que crece como sustituto al proceso tradicional, que trae grandes ganancias para el ambiente y que recomendamos considerar. Al respecto, National Geographic España recopiló los siguientes datos que muestran el impacto de esta alternativa:
- Se ahorra hasta un 60% de la energía empleada para fabricar el papel directamente de la celulosa.
- Se disminuye un 74% de las emisiones de gases a la atmósfera.
- Una tonelada de papel reciclado equivale a ahorrar 30.000 litros de agua, 150 litros de combustibles fósiles y unos 1.500 litros de aceite.
- Una tonelada de papel reciclado es lo mismo que salvar la vida de 17 árboles adultos.
Y solo para reiterar el beneficio al ambiente de moderar el uso de este recurso, es importante mencionar que, al hacerlo, se mejora la calidad del aire y del agua, al reducirse la cantidad de emisiones a la atmósfera e indirectamente, más árboles siguen vivos. Esto va de la mano con conservación de las masas forestales y por lo tanto, la supervivencia de cientos de especies animales y plantas cuyo hábitat son bosques y selvas.
Es un hecho que todavía hace falta más consciencia y disciplina y siempre hay mejoras por realizar. Por eso en el CFBCR celebramos impulsar la transformación digital de los procesos con propósito de impacto social y ambiental positivo. Sigamos apoyando las acciones del Programa de Gestión Ambiental Institucional (PGAI).
No dejemos de pensar en el futuro y cada vez que estemos frente a la decisión de usar papel, transportémonos mentalmente al corazón del bosque, donde está la esencia de la vida: la suya y la de su familia.





