Un reto urgente para la salud y el medio ambiente
El correcto tratamiento de las aguas residuales, producto del uso doméstico e industrial del agua, aún representa un desafío significativo dentro de Costa Rica. Actualmente, según reportes de la Universidad de Costa Rica (UCR) el 70% de las aguas residuales generadas por los costarricenses carece de tratamiento adecuado, lo que representa un riesgo tanto para la salud pública como para el medio ambiente.
Las aguas residuales también terminan en los mares, los cuales constituyen el principal sumidero de carbono del planeta, amortiguador de los gases emanados a nivel mundial, por lo que es fundamental tomar conciencia y promover acciones a favor de la calidad del agua.
¿Cuál es el contexto actual en Costa Rica?
Costa Rica es uno de los dos países en América Latina donde se puede beber agua del grifo con seguridad, lo cual es un logro importante para los costarricenses. Sin embargo, esta situación podría cambiar, si no se implementan las medidas adecuadas para asegurar su potabilidad. Actualmente, solo el 8% de las aguas residuales domiciliarias recibe tratamiento, cifra que aumenta al 15% al incluir plantas privadas. Esta cifra está muy por debajo del promedio latinoamericano, que supera el 50%. Esto según reportes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Universidad de Costa Rica.
Según datos del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), aunque el 91% de la población costarricense tiene acceso a agua potable, solo el 22% está conectado a un sistema de alcantarillado sanitario. Esto significa que gran parte de las aguas residuales no se tratan adecuadamente, y un 13.4% de estas se vierte directamente en cuerpos de agua sin ningún tratamiento. Los tanques sépticos, utilizados por el 70% de la población, están perdiendo efectividad debido a problemas de filtración y manejo inadecuado, especialmente en zonas costeras y urbanas, lo que compromete la calidad del agua y expone la salud pública.
En la Asamblea Legislativa se encuentra en discusión la "Ley para la Gestión Integrada del Recurso Hídrico", que lleva más de 20 años en discusión y busca integrar la perspectiva climática y ordenar el sector hídrico. Establece sanciones más severas para quienes contaminen cuerpos de agua, con multas que rondan los 3 millones de colones.
Más allá de la aprobación de una ley, la responsabilidad de ejercerla recae en los ciudadanos. Es fundamental educarse en buenas prácticas, tales como:
- No verter aceites, grasas, pinturas o productos químicos en los desagües, ya que estos pueden causar obstrucciones o contaminar los ríos si no existe un correcto manejo de las aguas.
- Optar por productos de limpieza biodegradables y ecológicos que no contengan fosfatos ni otros contaminantes perjudiciales.
- Revisar que no existan fugas en las tuberías.
- Instalar dispositivos de bajo flujo en grifos y duchas.
- Instalar barriles de lluvia para recoger y usar el agua de lluvia en lugar de agua potable.
La gestión adecuada del agua impactará positivamente en la mejora de la salud pública y en el ambiente.
El agua es vida, por eso es esencial evitar su desperdicio y hacer un manejo responsable de las aguas residuales. Adoptar buenas prácticas en el hogar y en las empresas es un deber ciudadano. Desde el Banco de Costa Rica asumimos nuestro rol de contribución haciendo un uso responsable de este recurso por medio de nuestro Programa de Gestión Ambiental Institucional y promoviendo el financiamiento desde nuestro Programa Impulso Sostenible, por un desarrollo más sostenible del país.









