Aguas residuales:
Una amenaza silenciosa para nuestra salud y el ambiente
El tratamiento adecuado de las aguas residuales, generadas por nuestras actividades diarias en el hogar y en el trabajo, sigue siendo uno de los principales desafíos ambientales en Costa Rica. Actualmente, se estima que cerca del 80% de las aguas residuales producidas por los costarricenses carece de un tratamiento adecuado, lo que representa una amenaza tanto para la salud pública como para los ecosistemas.
Estas aguas, muchas veces descargadas sin control, terminan en los ríos y mares, que son los principales sumideros de carbono del planeta, amortiguadores del cambio climático. Por ello, tomar conciencia sobre su correcta gestión es fundamental para proteger la calidad del agua.
¿Cuál es el contexto actual en Costa Rica?
Costa Rica es uno de los dos países en América Latina donde el agua del grifo es potable, un logro importante que podría verse comprometido si no se toman las medidas necesarias para asegurar su potabilidad. Actualmente, solo el 8% de las aguas residuales domiciliarias recibe tratamiento, cifra que aumenta al 15% al incluir plantas privadas. Esta cifra está muy por debajo del promedio latinoamericano, que supera el 50%. Esto según reportes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Universidad de Costa Rica.
Según datos del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), aunque el 91% de la población costarricense tiene acceso a agua potable, solo el 22% está conectado a un sistema de alcantarillado sanitario. Esto significa que gran parte de las aguas residuales no se tratan adecuadamente, y un 13.4% de estas se vierte directamente en cuerpos de agua sin ningún tratamiento. Los tanques sépticos, utilizados por el 70% de la población, están perdiendo efectividad debido a problemas de filtración y manejo inadecuado, especialmente en zonas costeras y urbanas, lo que compromete la calidad del agua y expone la salud pública.
Desde hace más de 20 años, se encuentra en discusión en la Asamblea Legislativa el proyecto de "Ley para la Gestión Integrada del Recurso Hídrico", que busca ordenar el sector hídrico e incorporar la perspectiva climática en su regulación. Esta normativa contempla sanciones más estrictas para quienes contaminen cuerpos de agua, con multas que pondrían alcanzar los 3 millones de colones. No obstante, su aprobación aún está pendiente.
Más allá de la legislación, el compromiso individual y colectivo es indispensable. Adoptar buenas prácticas en el uso y manejo del agua contribuye directamente a proteger este recurso vital.
Te compartimos algunas acciones que podés implementar desde tu hogar o lugar de trabajo:
- Evitá verter sustancias nocivas por los desagües: No arrojes aceites, grasas, pinturas, solventes ni productos químicos por fregaderos, lavamanos o inodoros. Estos residuos pueden obstruir las tuberías y, si no hay un tratamiento adecuado, contaminar ríos, quebradas o el mar.
- Elegí productos de limpieza ecológicos: Usá detergentes, jabones y limpiadores biodegradables, libres de fosfatos y cloro, que son menos agresivos para el ambiente y más seguros para la salud.
- Verificá posibles fugas en grifos y tuberías: Una gotera pequeña puede desperdiciar cientos de litros al mes. Hacé revisiones periódicas y repará de inmediato cualquier fuga.
- Instalá dispositivos de ahorro de agua: Incorporá aireadores, grifos de bajo flujo o duchas eficientes para reducir el consumo sin sacrificar comodidad.
- Aprovechá el agua de lluvia: Colocá barriles o sistemas de recolección para captar agua de lluvia. Esta puede utilizarse para riego, limpieza exterior u otros usos no potables, ayudando a conservar el agua tratada para consumo humano.
Desde el Conglomerado, asumimos nuestra responsabilidad en la protección del recurso hídrico mediante la implementación de nuestro Programa de Gestión Ambiental Institucional (PGAI), promoviendo el uso eficiente del agua y el manejo responsable de las aguas residuales. Además, impulsamos soluciones sostenibles a través del Programa Impulso Sostenible, apoyando iniciativas que promuevan una gestión ambiental responsable para el desarrollo del país.


