Aguas residuales: un gran desafío para todos
Costa Rica tiene un gran desafío por delante cuando hablamos del tratamiento de aguas residuales, ya que se requiere una importante inversión en infraestructura y una cultura enfocada en buenas prácticas frente a un impacto ambiental que es más que evidente.
Las aguas residuales son los restos del líquido que utilizamos en nuestros hogares y oficinas para las distintas tareas diarias. Es decir, es toda aquella agua que vemos salir por los lavatorios, fregaderos, pilas, sanitarios, entre otros.
El problema radica en que estas requieren un tratamiento especial pues van llenas de componentes que son perjudiciales para los recursos naturales. El ideal es que esta agua se pueda purificar para reaprovecharla como agua limpia o por lo menos, se disminuya el daño a la flora y la fauna.
Lamentablemente, las estadísticas nos hablan de que hasta un 70% de aguas residuales no son procesadas adecuadamente en el país.
La práctica más conocida a nivel nacional para este tipo de desecho es el tanque séptico, que son estructuras que suelen presentar fisuras con el paso del tiempo y requieren mantenimiento para evitar que los sistemas de infiltración al subsuelo que utilizan representen un grave riesgo de contaminación progresiva a las reservas de agua subterráneas.
Cada uno de nosotros como ciudadanos y consumidores tenemos la responsabilidad de minimizar el exceso de agentes contaminantes de las aguas. Entre las prácticas en el hogar y la oficina que podemos implementar, se encuentran no verter el aceite en el fregadero, utilizar jabones y productos de limpieza amigables con el ambiente, prestar atención a la correcta manipulación del tanque séptico y en la medida de lo posible, contar con un sistema de tratamiento de aguas.
Se conocen algunas iniciativas en el país orientadas a mejorar y ampliar la cobertura de los sistemas de alcantarillado sanitario, sin embargo, aún existe mucho por hacer para velar por el uso racional de los recursos naturales, debido a que el ambiente sufre considerables daños y no hay vuelta atrás.
Les instamos a que cada vez que vean esas aguas residuales salir por las diferentes tuberías, recuerden que se requiere un compromiso integral y que cada acción que podamos realizar sume a la tarea de mejorar su tratamiento.



