Ahorro Energético: La decisión que define el futuro
Este 21 de octubre, en el marco del Día Mundial del Ahorro de Energía, reflexionamos sobre nuestro consumo energético y cómo nuestras decisiones, tanto personales como institucionales, pueden marcar la diferencia en la lucha contra el cambio climático.
Durante el 2025, Costa Rica experimentó un aumento del 6,5 % en la demanda eléctrica, impulsado por el crecimiento económico, la electrificación del transporte y la recuperación del sector industrial. Aunque el país mantiene una matriz eléctrica limpia, el uso de plantas térmicas aumentó en 2024 hasta un 14 %, debido a condiciones climáticas adversas.
En cuanto al consumo de combustibles fósiles, Recope reportó un récord histórico en 2024 con más de 4.099 millones de litros vendidos, y se proyecta un crecimiento del 1,04 % para 2025.
El sector energía sigue siendo el principal emisor de gases de efecto invernadero (GEI) en Costa Rica. El transporte representa más del 42 % de las emisiones totales, y la industria también mantiene una alta dependencia de derivados del petróleo. Aunque más del 98 % de la electricidad proviene de fuentes renovables, el 69,4 % de la energía total consumida aún proviene de fuentes no renovables, especialmente en transporte y procesos industriales.
Frente al crecimiento de la demanda y los desafíos climáticos, la eficiencia energética se posiciona como una solución estratégica. Optimizar el uso de la energía permite reducir emisiones, mejorar la competitividad y disminuir costos.
Uno de los enemigos silenciosos del ahorro de energía es el consumo fantasma, generado por dispositivos conectados que siguen consumiendo energía, aunque estén apagados.
Algunas prácticas simples que puedes incorporar en tu rutina diaria para ahorrar energía:
- Reducir el tiempo en la ducha.
- Apagar y desconectar dispositivos que no estén en uso.
- Usar el aire acondicionado solo cuando sea necesario.
- Evitar recalentar la comida varias veces.
- Lavar y secar la ropa en cargas completas.
- No abrir la refrigeradora innecesariamente.
El ahorro energético es un compromiso individual y colectivo. Cada acción cuenta. Desde apagar una luz hasta elegir medios de transporte sostenibles, nuestras decisiones diarias pueden construir un futuro más limpio y resiliente.

