Cambiando el enfoque de nuestra preocupación sobre los combustibles
¿Baja o sube su precio? ¿Alcanzará para fin de mes? ¿Su calidad es mayor o menor?
Generalmente estas son las preguntas que nos hacemos relacionadas con el consumo de los combustibles fósiles, ya que tienen un impacto directo en nuestras actividades diarias. Esto lo confirma la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), que dio a conocer que en el 2022 se registró un total de 3.449 millones de litros de combustible requeridos para las necesidades de la población en diferentes ámbitos, tanto particulares como empresariales.
El diésel, la gasolina regular y la super son las principales fuentes de combustible fósil que impulsan a Costa Rica y representan tres cuartas partes del consumo total. Sin embargo, olvidamos que la quema de combustibles fósiles libera grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero, que contribuyen al calentamiento global y al cambio climático. Además, las emisiones contaminantes generadas por los vehículos y las plantas de generación de energía, tienen efectos negativos en la calidad del aire, la salud humana y la biodiversidad.
Por eso, la importancia de ir migrando hacia la movilidad más sostenible con el uso de vehículos eléctricos, alternativa que el gobierno y el sector empresarial se encuentran impulsando de la mano con el sector financiero para hacerlos cada vez más accesibles. También es de suma importancia fomentar el uso de bicicletas y sistemas de transporte no motorizados, siempre que se cuente con la infraestructura adecuada.
Y los grandes protagonistas de la industria, que consumen la mayor parte del combustible, también deben tener una cuota notable de responsabilidad. Es fundamental fomentar prácticas de ahorro energético en los diferentes sectores. La adopción de tecnologías más eficientes y el uso responsable de la energía contribuirán a reducir el consumo de combustibles.
En resumen, el ahorro de combustibles fósiles es una responsabilidad que todos debemos asumir, ya que no solo agota nuestros recursos naturales, sino que también daña irreversiblemente el ambiente. Adoptar medidas concretas para reducir su consumo es vital para preservar la calidad de vida de las generaciones futuras y garantizar un entorno sostenible.
Llegó el momento de cambiar las preguntas que nos hacemos día a día, tomando más conciencia de los impactos que generamos al ambiente: ¿estoy realizando un gasto responsable de combustible fósil? ¿qué buena práctica debo adoptar para disminuir su consumo?



