Un compromiso con la calidad y sostenibilidad del agua
Costa Rica siempre ha destacado por su riqueza natural y biodiversidad única, mismos que se ven amenazados por el impacto negativo de nuestras acciones. Y en esta ocasión, no solo nos estamos refiriendo a la cantidad de energía, papel o agua que consumimos, sino al manejo de las aguas residuales, que al no recibir el tratamiento adecuado genera problemas ambientales que ponen en riesgo nuestra salud y la sostenibilidad del planeta.
El Banco Mundial estima que el 80% del agua residual a nivel global se vierte al medioambiente sin recibir un tratamiento adecuado y que, en la región de América Latina y el Caribe, solo se trata entre el 30% y el 40%.
Las aguas residuales, tanto domésticas como industriales, contienen una variedad de sustancias que, si no se procesan adecuadamente, pueden contaminar ríos, lagos y acuíferos, afectando la calidad del agua y poniendo en riesgo la diversidad biológica. Los nutrientes presentes en este tipo de líquidos, como nitrógeno y fósforo, pueden promover el crecimiento excesivo de algas y plantas acuáticas, lo que a su vez provoca la disminución del oxígeno en el agua, afectando la vida acuática y llevando a la muerte a peces y otras especies.
En nuestro país, las dos opciones para tratar las aguas residuales son el tanque séptico y el alcantarillado sanitario. Esta última opción produce un menor impacto al ambiente, sin embargo representa menos del 30% de la disposición de las aguas residuales, en comparación con el 70% por uso de los tanques, según datos de la Dirección de Gestión de Calidad Ambiental.
La función de los tanques sépticos es dar un tratamiento básico a las aguas residuales previo a que se drenen al suelo, de ahí la importancia de no solo reducir el consumo de agua, sino cambiar de hábitos como el uso de químicos no amigables para el ambiente que contaminan en mayor medida las aguas residuales y evitan que los microorganismos realicen su proceso natural.
Tanto en el hogar como en el trabajo es importante dar una adecuada y frecuente limpieza e inspección a los tanques sépticos y a sus elementos complementarios, así como evitar el depósito de restos de comida en fregaderos y utilizar trampas de grasa (cajas dentro del desagüe diseñadas para separar físicamente la grasa y los sólidos de las aguas residuales de la cocina).
Por todo lo anterior, reducir el consumo de agua potable siempre será el mejor hábito, pues implica una menor descarga al tanque séptico y da más tiempo para el tratamiento y drenaje. Los invitamos a poner en práctica los siguientes consejos:
En el CFBCR también nos ocupamos de reducir el impacto de las aguas residuales de las actividades del negocio, desde el Programa de Gestión Ambiental Institucional (PGAI), con el objetivo de contribuir con la protección de los ecosistemas acuáticos, prevenir enfermedades y garantizar la sostenibilidad del agua.




