Autoridades financieras en vigilancia para responder a cualquier impacto del Covid-19
Comunicado de Prensa del Banco Central
CP-BCCR-006-2020
- La economía costarricense podría verse afectada por la vía del comercio exterior, el turismo y la demanda interna.
- El país tiene buenas condiciones para enfrentar el reto, incluyendo una estructura productiva diversificada, amplias reservas monetarias internacionales y un sistema financiero con niveles adecuados de liquidez y suficiencia patrimonial.
- Las autoridades monetarias y financieras están monitoreando estrechamente la situación en la economía nacional y el sistema financiero, y están preparadas para responder con medidas que afiancen la estabilidad financiera y mitiguen el impacto potencial del coronavirus sobre los hogares y las empresas.
La propagación y contención del COVID-19 es, en primera instancia, un tema de salud pública, que está siendo atendido proactivamente por las autoridades de salud. Sin embargo, tiene también repercusiones económicas.
Aunque es difícil en estos momentos cuantificar los alcances de la afectación a la economía mundial, los organismos internacionales han advertido sobre efectos adversos en el crecimiento del comercio y de la producción, como consecuencia de la disrupción de cadenas de producción y distribución (impacto por el lado de la oferta), y los efectos negativos que la pérdida de ingresos y la misma incertidumbre sobre el impacto del virus pueda tener sobre el consumo y la inversión (impacto por el lado de la demanda). Como el ciclo epidemiológico del virus mismo, se prevé que sus consecuencias económicas sean de naturaleza temporal o transitoria, y se manifestarían en particular en los siguientes dos o tres meses. El Fondo Monetario Internacional prevé que, dada la influencia del coronavirus, el crecimiento mundial en 2020 caerá a niveles por debajo de los del año anterior (que fue de 2,9%).
La incertidumbre ha generado fuertes caídas en bolsas accionarias en todo el mundo, y en general una alta volatilidad en los mercados financieros. Los precios del petróleo también se han ajustado significativamente a la baja, como consecuencia de la menor demanda esperada y de un potencial aumento de la oferta por parte de grandes exportadores de crudo.
Al ser pequeña y abierta, la economía costarricense está expuesta a los efectos económicos globales de este virus. Los principales canales por los que este fenómeno podría afectar la actividad económica en nuestro país son la interrupción de las cadenas de producción global y, en particular, de las importaciones y exportaciones de bienes manufacturados, la desaceleración en la demanda externa por nuestras exportaciones, el impacto sobre el turismo, y potenciales efectos negativos sobre la demanda interna. Estos efectos se darán independientemente de la magnitud con que se manifieste el virus en el país.
Sin embargo, un factor que mitigará parcialmente el impacto sobre la economía costarricense es la fuerte caída en los precios del petróleo. La dirección en que afecten a Costa Rica las condiciones financieras internacionales es incierta, pues por un lado los bancos centrales en países avanzados han reaccionado con reducciones en las tasas de interés y han caído los rendimientos sobre los bonos de los países considerados como refugios en tiempos de incertidumbre, pero por otro lado las primas por riesgo para todos los mercados emergentes, incluyendo nuestro país, han aumentado.
En el caso del sistema financiero nacional, la principal afectación podría darse vía un potencial aumento de la cartera morosa, en particular de los sectores que resultaren más fuertemente golpeados por las consecuencias del virus.
Afortunadamente, nuestro país tiene fortalezas importantes para enfrentar este reto. En particular, cuenta con una estructura productiva altamente diversificada en productos y mercados, un fuerte acervo de reservas internacionales para mitigar choques externos, y un sistema financiero robusto y con altos niveles de liquidez y suficiencia patrimonial.
Las autoridades financieras del país, esto es el Banco Central de Costa Rica, el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif), y las superintendencias del ramo, están monitoreando estrechamente la situación económica y financiera del país y el impacto que podría tener el coronavirus, y están preparadas para responder con medidas de política monetaria y financiera.
Rodrigo Cubero, Presidente del Banco Central, indicó que “el Banco Central ha venido implementando una política monetaria expansiva, y ha generado condiciones de amplia liquidez en el sistema financiero, todo ello con el fin de apoyar la reactivación económica en un contexto de baja inflación y expectativas inflacionarias contenidas. Esto ofrece una base propicia para evitar tensiones de liquidez y para que el crédito al sector privado se mantenga y fortalezca. En su próxima reunión de política monetaria, el 16 de marzo, el Banco evaluará si corresponde introducir un estímulo monetario adicional.”
Por su parte, Alberto Dent, Presidente del Conassif, indicó que “el Consejo y las superintendencias están considerando medidas para mejorar las condiciones de acceso al crédito, en particular para los sectores más afectados, con el propósito de afianzar la estabilidad financiera y mitigar el impacto económico que pudiera tener el coronavirus. Estas medidas serán anunciadas en próximos días.”

