¿ES IMPORTANTE UNA GERENCIA DE RIESGO?
La Gerencia de Riesgo sin duda es más que un nombre sobresaliente para un puesto más dentro de una organización.
Una gerencia por sí misma implica administración, gestión y empeño. Por lo que una enfocada en el tratamiento de riesgos conlleva, por lo tanto, a una gestión adecuada de una gran variedad de estos dentro de la operación empresarial; y ese es un hecho que implica una labor ardua y compleja que involucra muchos factores altamente dinámicos, tanto internos como externos, que afectan el giro del negocio de formas sorprendentes.
Muchos puntos de interés pueden establecerse para analizar el tema del riesgo dentro de una empresa y extender o centrar su atención en un puesto o dependencia llamada “Gerencia de Riesgo”. Pueden mencionarse dos puntos que servirían como ejemplo: operacional y financiero; por citar sólo algunos de los que se pudieran concluir como relevantes para una gerencia, pero la valoración de riesgos debe y puede ir más allá; y fundamentarse en un enfoque integral, en el que haya una consciente participación de todos los que componen el negocio.
Así las cosas, debe existir una eficiente comunicación dentro de la empresa y lograr que los colaboradores den la importancia que la cultura de riesgo desarrollada merece tener dentro de la empresa para minimizar los efectos adversos de las desviaciones provocadas por riesgos en general.
UNA BREVE MENCIÓN DE TEORÍA COMO APOYO A LA GESTIÓN DEL RIESGO
Teóricamente se han esbozado muchas formas, muy interesantes, de integrar el manejo y tratamiento de riesgos con la administración en los negocios.
Sin duda ambos temas deben ir de la mano, pues la teoría administrativa proporciona el terreno idóneo dentro de una organización para disponer adecuadamente de los recursos de conformidad con la gestión de los riesgos: la planeación de procesos y mejoras para la reducción de materialización de riesgos en la operatividad diaria o habitual, la organización consecuente que habilite el actuar de las personas con sus aportes profesionales en cada función bajo un modelo de autoridad determinado, la dirección de las personas y los recursos en procura de la sana operación del negocio y el control enfocado en la detección temprana de desviaciones y las acciones contingentes necesarias para minimizar o mitigar los efectos negativos.
Y aunque de todas estas formas se podría afirmar su validez por su fundamentación teórica, bien se sabe que su satisfactorio desempeño e implementación en la realidad dependerá de muchos aspectos, siendo uno de los más importantes el ejercicio de valorar cómo se encuentra actualmente la empresa, de qué es capaz actualmente, cuáles son sus desafíos y cuáles son sus problemas más importantes; es decir, de contar entre otras cosas con un consciente y actualizado catálogo FODA como un primer esfuerzo.
¿QUÉ REALMENTE CUENTA PARA UNA ÓPTIMA ADMINISTRACIÓN DEL RIESGO?
Con base en toda la información que al respecto del tema puede analizarse, pueden resaltarse los siguientes puntos relevantes como un complemento a la teoría disponible para administrar adecuadamente los riesgos y sus efectos.
Integridad e identificación. La Gerencia de Riesgo tiene dentro de sus importantes funciones la SINERGIA entre la organización, y ello la lleva a que se esfuerce por que todas las dependencias de la organización sean conscientes del impacto que el riesgo tiene dentro de cada una de ellas y esto sirva para que extiendan esa meditación sobre la realidad de toda la empresa; de manera que analicen con cuidado cuánto puede afectarles a ellas y a toda la organización un hecho no administrado que materialice un riesgo eventualmente para que sean disuasivas, preventivas y reactivas (en ese orden tan importante de acción) en todo su proceder operativo.
Debe comprenderse que un esfuerzo aislado y descoordinado no tiene peso ni prudencia en este contexto, de ahí que el trabajo realizado y enarbolado debe ser tan artístico e integrado como una tela de araña, donde la conexión de todos los puntos permite dar consistencia a una estructura que es capaz de sostener dificultades.
Entonces, se concluye que la gestión de riesgos habilita a la Gerencia de Riesgos para que la organización sea vista como un solo ente y no una colección de puntos aislados. Como una sola entidad, requiere que todos sus integrantes se identifiquen con cada una de las actividades que realiza en su operatividad diaria a fin de contar con un entorno controlado y bien orquestado contra la incertidumbre que implica la naturaleza de los riesgos.
Comunicación. En todos los niveles de la compañía es imprescindible que la integración en la cultura de riesgo sea asumida con canales de comunicación adecuados y eficientes.
Toda buena y correcta comunicación permitirá ahorrar tiempo y recursos, desde la prevención de los riesgos cuando se estudia su planificación, hasta la debida coordinación reactiva en caso de que se deban tomar acciones contingentes ante la materialización de cualquier evento adverso y contrario a las metas de la organización.
La Gerencia de Riesgo debe tener una participación activa en este sentido, a fin de que todos los departamentos dispongan no sólo de canales de comunicación correctos y adaptativos, sino que cuenten con la información precisa en el tratamiento y seguimiento de procesos que tengan relación con la administración de riesgos que les son habituales o contextualizados.
Estrategia. El diseño de planes actualizables sobre los riesgos de la empresa y su relación con sus operaciones es una etapa fundamental.
La estrategia debe considerar no sólo los objetivos de la empresa, sino también valorar el modo en como se realizan los procesos tendientes a conseguirlos en cada uno de los departamentos organizaciones y unidades estratégicas de negocio; y entonces determinar las posibles exposiciones en dichos procesos para que los planes tengan su aplicación con la correspondiente retroalimentación.
Como estrategia, deben contemplarse diversos cursos de acción tendientes al cumplimiento de los objetivos y con la posibilidad de recomendar mejoras y optimizaciones. Dentro de ese contexto, el desarrollo de modelos matemáticos también aporta un valor intrínseco a la administración eficaz y eficiente de los riesgos.
Una estrategia permanece en continua revisión y es capaz de evolucionar, considerando la mejora continua. Y sus alcances son evaluados con lupa a fin de evidenciar los cambios más importantes que alejen a la compañía de pérdidas.
Es por ello que dentro de la estrategia corporativa no debe omitirse la participación de la Gerencia de Riesgo.
Y finalmente como puede intuirse, si los pilares de la integración y la comunicación han sido bien institucionalizados dentro de la organización, será más sencillo implementar una estrategia para la gestión de riesgos.
Seguimiento. El control y la atención a las desviaciones son aspectos cruciales en la gestión de riesgos.
No sirve de nada planear si las acciones que se emprenden no son registradas debidamente y se analiza su contexto desde la importancia de la administración del riesgo, esto es: si el impacto no se cuantifica (potencialmente en primera instancia) y no se estudia preventivamente.
Del correcto seguimiento se desprende la capacidad de detectar las desviaciones que podrían afectar severamente el negocio, para darle el tratamiento que requieren.
La estrategia y la comunicación juegan un papel importante acá, pues la estrategia plasma las circunstancias o niveles sobre los que se admite o se detecta una desviación conforme al cumplimiento de objetivos y los procesos presentes en la empresa; mientras que la comunicación prepara el terreno para que las acciones y las alertas se emitan con la celeridad necesaria y se tomen las decisiones prudentes y acertadas para controlar el evento o la prevención de su materialización.
Actuación y contingencia. Todos los elementos expuestos hasta acá se combinan al final de cuentas en la operatividad diaria de la empresa con la ayuda y participación de todos sus colaboradores.
Es así como los procesos se realizan normalmente, pero bajo los parámetros que la estrategia ha delineado, contando con los mecanismos de comunicación idóneos y teniendo además la disposición (integración e identificación) de las personas para hacer sus funciones con el cuidado y observación debidos y tomar las decisiones oportunas; dando aviso de cualquier evento potencialmente riesgoso.
Todo lo anterior bajo la lupa (es decir, la supervisión oportuna) de la Gerencia de Riesgo quien además evalúa que las actividades se vayan ajustando según los desafíos y la depuración que la administración de riesgos exige, incluyendo la implementación de mecanismos de control y el diseño de políticas de contingencia para reducir los efectos de los eventos negativos en su materialización.
¿QUÉ LUGAR OCUPA LA GERENCIA DE RIESGOS EN LA EMPRESA COSTARRICENSE?
Con base en todo lo expuesto hasta acá, se puede analizar un poco de la situación que responde o espera responder al título de este apartado.
El tema de la Gerencia de Riesgos en la empresa costarricense podría analizarse desde varios escenarios:
Empresa pública o estatal. En el sector público costarricense se denota que la administración de riesgo cuenta con dos polarizaciones.
Por un lado, entidades como el Instituto Nacional de Seguros (Grupo INS), el Instituto Costarricense de Electricidad (Grupo ICE) y el conjunto de Bancos del Estado tienen una cultura del riesgo un tanto más evolucionada que otras instituciones del Estado. Principalmente debido a la naturaleza de las operaciones emprendidas por cada una de ellas: seguros en mercado abierto, servicios de telecomunicaciones y sector eléctrico, y banca competitiva, respectivamente.
En el otro extremo (la mayoría), se pueden encontrar ejemplos de instituciones públicas que tienen severos problemas con la gestión del riesgo.
En el Estado entonces puede verse una gran carencia, pues la administración de riesgos deficiente o inexistente acarrea un costo social y económico muy alto para los costarricenses, pues producto de los riesgos no administrados se experimentan situaciones como aumento del déficit fiscal, reprocesos, deterioro de la infraestructura nacional, mala planificación gubernamental, duplicidad de tareas y funciones entre instituciones, despilfarro o mala administración de fondos públicos y altos niveles de corrupción, entre muchas otras.
Por lo tanto, la Gerencia de Riesgos no ocupa un lugar importante ni necesario dentro del aparato estatal costarricense, salvo por las instituciones que se han visto obligadas a modernizarse por abrirse los mercados donde operan.
Empresa privada (de gran participación en la economía nacional o de capital extranjero). Las gerencias de riesgos en la empresa privada adquieren un peso importante dentro de la estrategia operativa, pues se da una relevante valoración de sus procesos al considerar aspectos como: logística, mercado, competidores, canales de distribución y suministros, entorno internacional, estabilidad política del país, y demás.
Es así como empresas tales como Cooperativa de Productores de Leche, R.L. (Dos Pinos), Florida Ice & Farm (Cervecería Costa Rica), Intel y bancos privados, por ejemplo, destinan anualmente importantes partidas de sus presupuestos para contar con análisis y tratamientos de los riesgos que pueden afectar sus operaciones de negocio, así como preparar y concientizar a su personal en estos para que estén preparados y sepan qué hacer si algo opuesto a los planes sucede.
Empresa privada (Pymes). En general, para las empresas pequeñas y medianas no es común que dentro de su organización o conformación se abarque el aspecto de riesgo, siendo esto una debilidad que debe ser tratada con muchos esfuerzos de concientización, con el inconveniente de que algunas de ellas experimentarían costos muy altos por asesoría o implementación en el corto plazo.
Desde esta perspectiva, la falta de gerencias de riesgo propiamente constituidas en las Pymes hace que sean aún más vulnerables dentro del mercado y de la economía, pues carecen de mecanismos para identificar, administrar y controlar los riesgos relacionados con ellas y sus materializaciones eventuales, así como la estimación del impacto de los riesgos en términos económicos; afectando eventualmente su desarrollo en etapas muy tempranas de su constitución como empresas (considerando su inversión inicial y grado de apalancamiento, por ejemplo).
Empresa familiar (sociedad en general). La sociedad costarricense (desde el nivel de familia) y en general no tiene una concepción lo suficientemente madura sobre la gestión de riesgos y su relevancia. Es frecuente, por ejemplo, que familias enteras no tengan sus casas aseguradas por cuenta propia ni tengan la motivación para hacerlo.
En conclusión para este apartado, se tiene que en general la Gerencia de Riesgo es un concepto que aún no se explota en su máximo potencial para el beneficio de las empresas costarricenses. Se desconoce en muchos casos la relevancia que posee su activa participación para mitigar los efectos adversos de los riesgos relacionados con las actividades empresariales o para reducir las probabilidades de pérdida mediante una cultura de riesgo.
Hoy se tiene que la administración de riesgos está relegada más que todo al ámbito de operación de grandes empresas con una cuota de mercado muy marcada en la economía costarricense, y dentro de instituciones públicas que compiten en mercado abierto.
¿SE HA CONSEGUIDO CREAR UNA VERDADERA CULTURA DE RIESGO A TODOS LOS NIVELES DE LA ORGANIZACIÓN?
El lograr una verdadera cultura de riesgo es un proceso muy complejo que requiere: tiempo, planeación, integración de las personas y procesos de mejora continua, entre otras cosas.
A nivel nacional, este es un proceso del que habla con más frecuencia desde hace ya algunos años hasta hoy.
Como se ha analizado, la mayoría de empresas costarricenses no cuentan con una estructura estratégica ni organizacional que soporte el papel de una Gerencia de Riesgo.
Lograr además impregnar de la importancia de la cultura de riesgo a una organización cualquiera es una labor aún más difícil, pues a las personas se les debe educar y enseñar que sus acciones u omisiones, además del ambiente externo, tienen un peso importante en el tratamiento que se haga de los riesgos.
Se debe tener mucha sutileza para influir en todos los niveles y ello requiere mucho tiempo, además de una efectiva estrategia comunicativa para que las personas se sientan identificadas.
Aún no se consigue en su plenitud alcanzar en la sociedad costarricense una cultura de riesgo, pero es un proceso que ya ha iniciado y poco a poco se abre paso.
