

SECCIÓN COMIENDO SANO
4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer: prevéngalo con la alimentación
por Licda. Beatriz Flores Blanco. Nutricionista, Servicios Médicos BCR
En el marco de la celebración del Día Mundial contra el Cáncer se vuelve importante retomar cuáles acciones se están llevando a cabo para la prevención de dicha enfermedad. Los estilos de vida saludables se han vuelto un escudo protector para múltiples enfermedades y el cáncer no es la excepción.
La alimentación como uno de los ejes de estilo saludable, tiene un impacto positivo para disminuir las probabilidades de padecer esta enfermedad. Uno de los factores más importantes es el consumo de alimentos que sean fuente de antioxidantes, estos ayudan a neutralizar los radicales libres que podrían formar células cancerígenas en el cuerpo. Esta sustancia se encuentra principalmente en el grupo de las frutas y vegetales que afortunadamente están disponibles en nuestro país con una gran variedad.
¿Pero cuánto se debe consumir? Cinco porciones al día es la recomendación para vegetales y frutas. La porción mínima de vegetal es una taza cruda como ensalada o ½ taza mínima cocida como picadillo o hervidos. En este grupo se incluyen productos como lechuga, tomate, zanahoria, pepino, remolacha, espinacas, zuquini, vainicas, berenjena, chile dulce y cebolla de todo tipo, repollo, mostaza china, cebollino, etc.
En el caso de las frutas, la porción recomendada es una taza medidora de aquellas que son pequeñas como las fresas o grandes en trocitos como la sandía. De igual manera se cuenta como una unidad el banano, manzana o mandarina.
Para conseguir estos antioxidantes la variedad en colores importa, porque cada uno representa un antioxidante diferente que protege a los distintos tejidos del cuerpo. Entonces incluya alimentos verdes, rojos, anaranjados, morados y blancos.
Por otro lado, evite reutilizar los aceites en la casa y consumir en menos cantidad comidas rápidas que son preparadas en aceites que podrían ser reprocesados en los restaurantes. El uso repetido del aceite lo quema y esto produce radicales libres que nos comemos directamente, siendo un riesgo de aumentar la probabilidad del cáncer.
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