SECCIÓN OPINIÓN
La conexión entre lo físico y lo mental
por Lic. Esteban Ardón Morera, Supervisor Unidad Bienestar Laboral
En mis 45 años, mi generación aún tuvo la oportunidad de jugar en las calles. Crecí en un barrio, donde las mejengas eran épicas. En el barrio había unos diez amigos muy entusiastas y no éramos tan malos en el fútbol. De vez en cuando, buscábamos retos en la plaza o en algún barrio cercano, y a veces teníamos que salir corriendo porque los partidos se calentaban más de lo esperado. También contábamos con la Iglesia, que nos abría las puertas para jugar. Eran tardes interminables e inolvidables. Estoy convencido de que disfrutar de mi niñez y adolescencia de esta manera contribuyó enormemente a mi estabilidad mental.
El 10 de octubre celebramos en todo el mundo la salud mental: un derecho humano fundamental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las estadísticas revelan que, además del abuso y la violación de los derechos humanos, las afecciones mentales aumentan la incidencia del consumo de sustancias psicoactivas, la criminalidad y el suicidio. Las personas con problemas de salud mental graves viven entre 10 y 20 años menos que la población general. La OMS estima que más de 55 millones de personas viven con demencia y se prevé que esta cifra aumente a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050. Estos datos son alarmantes.
El estrés ha sido catalogado como el origen de muchos males y está relacionado con múltiples padecimientos y muertes prematuras. Los espacios públicos, especialmente aquellos que ofrecen entornos naturales como parques y jardines, así como aquellas áreas que permiten ejercitarse y disfrutar con familia y amigos, pueden proporcionar un refugio frente al estrés diario.
Además, muchos espacios públicos podrían ofrecer oportunidades para la actividad física al aire libre. La actividad física regular está asociada con una mejor salud mental, ya que ayuda a reducir el estrés, mejora el estado de ánimo y aumenta la autoestima. También son lugares de socialización en los que se puede disfrutar de la cultura, la música, el baile y el arte.
Lamentablemente, en Costa Rica, muchos espacios públicos están dominados por la delincuencia y no se observa una ruta clara para mejorar esta situación. Es cierto que la inseguridad ciudadana es flagelo contra la salud mental y ahora, quedarse en casa se considera más seguro. En mi caso, cuando era adolescente quedarme viendo televisión era un castigo; lo que realmente quería era salir a jugar, correr y patear la esférica.
No obstante, debemos seguir buscando espacios seguros, lugares donde podamos convivir e interactuar, en familia, con amigos y / o compañeros en pro de nuestra salud mental, física, social y espiritual.
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