Publicación original: 24/9/2020 | Optimización de Gastos

La eficiencia operativa es un indicador muy utilizado en el sector financiero para determinar la rentabilidad de una entidad. Su relevancia es cada vez más importante para establecer el estado de salud de las mismas.
El indicador de eficiencia (IE) relaciona el conjunto de ingresos que obtiene una institución en un periodo determinado, con los gastos que ha generado en la operación. Cuanto más bajo es el indicador, más ingresos se han generado para la entidad, o bien han disminuido los gastos. Por ejemplo: una eficiencia del 50% (este indicador se expresa en porcentaje), significa que por cada colón que ingresa al Banco, se desembolsan 50 céntimos en gastos de operación.
En términos generales, la mejora del IE depende de dos factores: el aumento de los ingresos (manteniendo los costos con una gestión de eficiencia controlada) o la disminución de los egresos, lo que provoca un aumento continuado de la productividad a bajo costo, tratando de obtener siempre, economías de escala que provoquen que la eficiencia operativa sea cada vez más óptima.
El Departamento de Estabilización Financiera del Banco Central de Costa Rica, en conjunto con el Gobierno Central de la República, solicita a los Bancos del Estado mejorar el indicador a través de la directriz N° 045-MH-MCEE, emitida a finales del 2019, “Para mejorar la eficiencia y la inclusión financiera a nivel de personas y Mipymes”.
Esta directriz instruye a los bancos a mejorar progresivamente su eficiencia operativa, reducir gastos administrativos y los márgenes de intermediación, así como optimizar sus niveles de inclusión financiera mediante un mayor acceso de personas y de micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) a las cuentas bancarias y al crédito.
Para el mes de julio del 2020 el IE del BCR alcanzó la cifra de 80.88% y según la directriz mencionada, el BCCR solicita que para finales del 2022 debemos disminuirlo a un 52%.
Por lo anterior, tenemos el reto de volver nuestro Banco más eficiente, aumentando los ingresos, pero sobre todo, controlando y disminuyendo los gastos, con el propósito de mitigar, aunque sea en parte, la actual competencia agresiva y los márgenes de intermediación decrecientes de los últimos años. Esto nos permitirá mejorar, en el corto plazo, la productividad y eficiencia, que garanticen nuestra permanencia sólida en el mercado financiero costarricense y cumplir con la directriz que nos dicta el BCCR.