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Franklin Chang Díaz nació en San José, Costa Rica el 05 de abril de 1950. Se convirtió en el primer astronauta costarricense de la NASA y comparte el récord mundial con Jerry Ross por el mayor número de vuelos espaciales. Actualmente es el presidente y director ejecutivo de la compañía Ad Astra Rocket, donde el costarricense sigue haciendo historia. Pero no fue fácil llegar ahí, conozcamos un poco más sobre él.
Fue a la edad de 7 años cuando Franklin Chang supo que quería convertirse en astronauta y 8 años más tarde decidió enviar una carta a la NASA solicitando la oportunidad de ingresar al programa espacial, la respuesta de dicha carta solo motivaría más al joven “las oportunidades en la NASA son solo para ciudadanos estadounidenses”. Él no vio en esa negativa la destrucción de sus sueños, por el contrario, vio el camino que tenía que seguir para hacerlos realidad.
Con tan solo 18 años, Franklin viajó a Estados Unidos, y con tan solo 50 dólares y sin saber hablar inglés, logró ingresar a la escuela secundaria Hartford donde, a pesar de haber fallado sus dos primeros trimestres, se levantó y sobresalió de tal manera que obtuvo una beca para asistir a la Universidad de Connecticut y una vez graduado siguió con sus estudios en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
En 1980 fue seleccionado por la NASA y, en 1986, el trabajo duro rindió frutos realizando el primero de siete viajes al espacio.
Luego de 25 años de arduo trabajo, toma la decisión de retirarse de la NASA y fundar Ad Astra Rocket, donde ha estado trabajando en una idea innovadora: El motor de plasma VASIMR.
Este motor no solo permitirá reducir hasta siete veces el tiempo de viaje a Marte, sino que podría ayudar a desviar asteroides que puedan impactar la Tierra. La idea de este motor se dio hace cuatro décadas y el principal obstáculo que ha tenido es la falta de presupuesto, pero como ya sabemos, el innovador protagonista de este artículo ve en los problemas oportunidades para mejorar. Por esto, Franklin Chang se esfuerza para lograr que en un lapso de tres años su motor esté en el espacio.
Que maravillosa enseñanza nos deja la historia de este costarricense, quien no permitió que los obstáculos truncaran sus sueños y gracias a él podemos afirmar que un problema es solo una oportunidad más para innovar.
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