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Joseph Lister, nació en Inglaterra en 1827, fue un cirujano que innovó en el mundo de la medicina. El padre de la cirugía antiséptica, como se le conoce actualmente, fue quien introdujo el principio antiséptico a las salas quirúrgicas, pero ¿Cómo sucedió esto?
Empecemos por el año 1865, cuando entrar a un quirófano era ya debatirse entre la vida y la muerte, en ese momento, la tasa de mortalidad por infecciones post quirúrgicas era del 50%, la única práctica que se utilizaba para prevenir las infecciones consistía en ventilar las salas de operación para expulsar el “mal aire”, al que atribuían las complicaciones en las heridas.
Y es que, las normas de higiene en los hospitales eran casi inexistentes, los médicos operaban sin batas sanitarias ni lavado de manos, si los instrumentos se caían al suelo, se levantaban y se seguían utilizando, por lo que no es de extrañar la cantidad de afectados por sepsis.
Fue en este mismo año (1865) que Lister descubrió el trabajo investigativo del bacteriólogo francés Louis Pasteur, que planteaba la teoría de que los microorganismos podían causar fermentación y consecuentemente enfermedades. Este estudio llamó la atención de Joseph, quien no estaba convencido de que el “mal de aire” fuera el responsable de los problemas post quirúrgicos.
Después de varios experimentos y gracias a que su mente innovadora estaba bastante familiarizada con el uso del microscopio, Lister descubrió que el ácido carbólico (sustancia hoy utilizada bajo estrictos lineamientos por su toxicidad) acababa con los gérmenes. De esta manera, decidió poner en práctica su descubrimiento e ignorando los múltiples cuestionamientos a su método, realizó exitosamente su primera cirugía con protocolo antiséptico.
Este innovador protocolo, provocó que la tasa de mortalidad por sepsis se redujera del 50% al 15%. En la actualidad, los avances médicos y tecnológicos han permitido crear nuevos y más estrictos protocolos quirúrgicos, pero fue sin duda Joseph quien sentó las bases para la cirugía moderna.
Esta historia nos demuestra que pensar fuera de la caja y dejar que la creatividad vaya más allá de lo convencional, da como resultado ideas brillantes que se pueden materializar en soluciones innovadoras.
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