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Hedwig Eva Maria Kiesler, mejor conocida como Hedy Lamarr, nació en Austria el 9 de noviembre de 1914 y probablemente muchos la recordamos por su protagónico en la película “Sansón y Dalila”, que por generaciones se ha mantenido como un clásico durante la época de Semana Santa.
Pero ella fue mucho más y en este artículo nos enfocaremos en su faceta innovadora.
Hedy Lamarr estuvo casada con un magnate de la industria de armamentos, su matrimonio estuvo marcado por los celos y el control que ejercía su esposo sobre ella, esto motivó la decisión de la actriz de alejarse del mundo artístico y retomar su carrera en ingeniería, pero esto no mejoró su relación y cansada de vivir con poca o nada de libertad, escapó hacia Estados Unidos.
Ya en continente americano, Hedy protagonizó varias películas y se catapultó como una estrella en el glamoroso mundo Hollywoodense de los años 30s, pero con el inicio de la segunda guerra mundial, puso nuevamente su carrera artística en pausa y trabajó para el ejército de los Estados Unidos.
Gracias a su conocimiento sobre armas alemanas y sus estudios en ingeniería, se dio cuenta que existían deficiencias en las señales de radio del ejército norteamericano, por lo que junto a su amigo George Antheil, pianista y compositor, desarrolló una señal de radio con saltos de frecuencia, convirtiéndose esta en la primera versión de la técnica del espectro ensanchado, base de los sistemas de señal inalámbrica.
Lamentablemente, su invento no obtuvo notoriedad en el momento, quizás por los escasos avances tecnológicos de la época o tal vez porque era inaudito pensar que dos artistas pudieran innovar y traer soluciones de tal magnitud.
Lamarr, al no recibir reconocimiento por su invención, tomó la decisión de continuar con su carrera como actriz y mantener oculta su faceta como ingeniera.
Sin embargo, con la llegada de los años 80s, su invento saltó a la fama, fue usado para la transmisión de datos sin cable y sentó las bases de la telefonía móvil, Bluetooth y más adelante del GPS y el Wifi.
No fue sino hasta 1997 que Hedy Lamarr recibió el “Pioner Award” como reconocimiento por su brillante invento, ante esto, las palabras de la actriz e ingeniera fueron “ya era hora”. Esta brillante mujer, falleció en el año 2000 y en su honor, en Austria se celebra el día del inventor el 9 de noviembre.
Hedy fue una artista, pero también una inventora y de esta historia aprendemos que una faceta nuestra no debe limitar otra, porque la innovación no conoce de límites.
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