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El liderazgo de nuestro BCR
Johanny Montero Mena
Gerente Corporativo Banca Personas y Pymes
¿Cuántas veces hemos escuchado que todo cambia y que el cambio es inevitable?
Pues al liderazgo también le llegó el cambio y ha dejado de ser una función jerárquica que ocupa una casilla en la estructura organizacional para convertirse en una herramienta estratégica y vital que procura en todo momento el crecimiento del equipo.
En la actualidad el líder ya no se limita a dirigir, sino que inspira, desarrolla, transforma y esto es lo que hace que el equipo crea en él y lo apoye porque pasa de las palabras a los hechos. El líder conoce las necesidades de su equipo, se identifica con lo que sus colaboradores sienten y valora los aportes que recibe de ellos.
Crecimiento y liderazgo:
El líder reconoce que debe servir ya no se trata de esperar ser servido y el verdadero servicio del líder queda demostrado en la capacidad que tiene para hacer crecer a otros. En el tanto el líder se enfoca en el desarrollo de sus colaboradores se genera un círculo virtuoso de aprendizaje, motivación y compromiso que hace que el líder acompañe la evolución profesional de su equipo, confié en el talento y por eso se anima a delegar y reconoce constantemente los logros individuales y colectivos, lo que fortalece la autoestima y el sentido de pertenencia de cada uno de los miembros del equipo.
Ambiente laboral donde impera la sana armonía:
La empatía y la comunicación efectiva son fundamentales para que las personas se sientan valoradas y seguras, lo que permite la lealtad, aumento de la productividad y mejora la imagen tanto interna como externa de la organización.
Un líder que promueve el bienestar integral de sus colaboradores tiene como recompensa un equipo que se interesa por mostrar los mejores resultados y estos logran perduran en el tiempo.
El líder transmite a su equipo la necesidad de que todo debe transcurrir de la mejor manera.
El líder que trabaja hombro a hombro con su equipo logra la lealtad y el respeto y su equipo sabe qué debe hacer y cómo hacerlo, por lo que cumplir con el control interno y el trabajar alineados con los objetivos estratégicos de la organización se hace por convicción y ya no solo como una obligación.
El líder promueve la ética y la integridad y fomenta la mejora continúa a través de la retroalimentación y sobre todo con su propio ejemplo, así garantiza la protección de sus colaboradores y por ende de la organización.
El líder sabe que un equipo apoyado y motivado produce más y mejor, y al ser él parte del equipo no solo disfruta de los logros, deja de ser un espectador y se convierte en un miembro activo que apoya, impulsa y que trabaja por el crecimiento constante del equipo que la organización con mucha confianza le ha encomendado y que sabe no puede defraudar.
Eso somos los lideres del BCR

