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Banca corporativa en Costa Rica: digitalización, sostenibilidad y retos regulatorios
Luis Moya Cortés
Gerente Corporativo Banca Corporativa e Institucional
La banca corporativa en Costa Rica se encuentra en una etapa de transformación estructural marcada por la digitalización, el auge de las fintech y la creciente presión regulatoria y fiscal.
Estos procesos no solo redefinen la manera en que las instituciones financieras prestan servicios a las empresas, sino que también plantean desafíos relacionados con inclusión, ciberseguridad y competitividad regional.
Tendencias recientes en la banca corporativa
El Banco de Costa Rica (BCR) ha iniciado procesos de automatización de pagos internacionales mediante la adopción de las plataformas Payments To Go y Trade Innovation de Finastra, integradas a estándares internacionales como ISO 20022. Estas soluciones buscan ofrecer a clientes corporativos operaciones más seguras, rápidas y disponibles en tiempo real.
Además, el sector bancario enfrenta la necesidad de transformar sus plataformas core banking, todavía en muchos casos heredadas, lo que limita la agilidad para implementar nuevos productos digitales.
Fintech, pagos digitales y open banking
El uso masivo de SINPE Móvil, impulsado por el Banco Central, ha transformado los hábitos de pago, fomentando la digitalización de las transacciones cotidianas. Paralelamente, han surgido fintechs que ofrecen soluciones en pagos, financiamiento alternativo y remesas, complementando la oferta bancaria tradicional.
El open banking aún no se encuentra regulado en Costa Rica, pero se proyecta como un mecanismo para fomentar la innovación y la integración de ecosistemas digitales entre bancos, fintech y empresas.
Finanzas sostenibles y criterios ESG
Costa Rica se ha consolidado como referente regional en sostenibilidad. La banca corporativa participa activamente en la promoción de bonos verdes y créditos vinculados a desempeño ambiental y social, en línea con la Estrategia Nacional de Descarbonización. Estas iniciativas se alinean con las tendencias globales que integran los criterios ESG.
Retos de la banca corporativa en Costa Rica
1) Inclusión digital
La acelerada digitalización amenaza con profundizar la brecha financiera entre áreas urbanas y rurales. Sin una estrategia integral de educación financiera, el riesgo es que ciertos sectores empresariales —especialmente las pymes— queden excluidos.
2) Ciberseguridad
El crecimiento de las transacciones digitales conlleva un incremento en la exposición a ciberataques. La banca corporativa requiere robustecer su infraestructura tecnológica y establecer sistemas de protección más avanzados para mantener la confianza de los usuarios corporativos.
3) Regulación y fiscalización
El auge de SINPE Móvil también ha evidenciado deficiencias en los mecanismos de fiscalización. Según estimaciones recientes, la falta de trazabilidad de ciertas transacciones facilitó evasión tributaria cercana a dos puntos porcentuales del PIB. En paralelo, la regulación fintech y de open banking sigue siendo incipiente, lo que genera incertidumbre y frena la innovación.
4) Concentración bancaria y competitividad regional
El sistema financiero costarricense se caracteriza por una alta concentración: tres bancos controlan más del 50 % de los activos totales. Este nivel de concentración limita la competencia e inhibe la presión para innovar. Adicionalmente, Costa Rica compite con economías como México, Chile y Colombia, que avanzan más rápido en regulación digital y transformación tecnológica.
Conclusión
La banca corporativa en Costa Rica enfrenta un escenario dual: oportunidades derivadas de la digitalización, el auge fintech y el posicionamiento del país en sostenibilidad; y desafíos relacionados con inclusión, regulación, ciberseguridad y concentración.
El futuro del sector dependerá de su capacidad para equilibrar innovación tecnológica con responsabilidad social y fiscal, consolidando un modelo de banca corporativa eficiente, resiliente e inclusivo.

