LECCIONES DE LIDERAZGO: ERRORES Y HÁBITOS QUE MARCARON MI CAMINO
Juan Sandino Prado – Supervisor Fábricas de Software de TI

En mi trayectoria de 8 años como líder en el área de tecnología, he pasado por momentos que me han reafirmado algo fundamental: liderar no es solo asegurar resultados, sino también entender el impacto que nuestras decisiones pueden tener en las personas y en la dinámica de trabajo del equipo.
Recuerdo una etapa en la que enfrentábamos un proyecto de alta criticidad para el BCR, con plazos ajustados y mucha presión técnica. Como es parte de mi estilo, me involucré profundamente en la resolución de los problemas junto al equipo, con la intención de asegurar calidad, cumplimiento y evitar errores. En ese momento, sentía que estar encima de cada detalle era la mejor forma de proteger el resultado final.
Sin embargo, con el avance del proyecto, empecé a notar algo importante: aunque el resultado técnico se estaba logrando, el equipo dependía demasiado de mi intervención para tomar decisiones clave. Esto me llevó a reflexionar sobre el tipo de liderazgo que estaba ejerciendo. Sin darme cuenta, mi intención de acompañar y asegurar calidad estaba reduciendo la autonomía del equipo.
Ese fue un punto de inflexión para mí. Entendí que liderar no significaba resolver todo, sino construir las condiciones para que el equipo pueda resolver con criterio propio, entender cuándo acompañar y cuándo dar un paso atrás para permitir el aprendizaje. A partir de ahí, comencé a cambiar la forma en que intervengo: sigo presente, sigo apoyando y sigo exigiendo calidad, pero con más foco en preguntar, guiar y permitir que el equipo tome decisiones propias.
También he aprendido que la exigencia debe ir acompañada de claridad y equilibrio. No todos los miembros del equipo interpretan los desafíos de la misma manera, y como líder tengo la responsabilidad de asegurar que las expectativas no solo se comuniquen, sino que realmente se comprendan.
Con el tiempo, fui incorporando la importancia de equilibrar la exigencia con la sostenibilidad del equipo y la familia. Mantengo estándares altos porque creo firmemente en la calidad del trabajo, pero también aprendí a poner más foco en la distribución de la carga equilibrada, en el bienestar del equipo y en respetar los tiempos personales y familiares. Esto no ha debilitado los resultados; por el contrario, ha fortalecido la cohesión y el compromiso de cada miembro del equipo.
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CONSEJO HABILITADOR |
El liderazgo efectivo no está solo en resolver problemas o exigir resultados, sino en construir autonomía. Un líder puede ser muy fuerte técnicamente, pero su mayor impacto ocurre cuando logra que el equipo crezca, esté alineado a objetivos claros, tome decisiones y resuelva sin depender constantemente de él, cuándo el líder delega no pierde control, gana capacidad organizacional.
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PRACTIQUEMOS |
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Ser flexibles y empáticos cuando un miembro del equipo enfrenta una situación personal o familiar relevante. Muchas veces, el apoyo brindado en esos momentos fortalece más al equipo que cualquier reconocimiento profesional.
Hacer las cosas con transparencia, proteger al equipo de ruido innecesario y comunicar de forma detallada, para generar credibilidad interna.
Detectar rápidamente bajo desempeño en personas y no normalizar la mediocridad (sacar a las personas de la zona de confort).
Aplicar la meritocracia (tratar a todos igual y evitar favoritismos) así como la equidad operativa (balancear las cargas de trabajo de forma consciente y transparente, así como cuidar los horarios).
Involucrarse técnicamente en momentos críticos, pero devolviendo siempre la responsabilidad al equipo.
Asegurar que cada tarea tenga no solo un “qué hacer”, sino también un “por qué es importante”.
Intervenir menos en la solución y más en la calidad de las preguntas que hacemos al equipo.
Identificar momentos en los que es necesario dar un paso atrás para permitir aprendizaje.
Dar seguimiento sin sustituir la responsabilidad del equipo en la ejecución.
Reforzar la retroalimentación continua como herramienta de alineación y mejora.
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PREGUNTAS PARA MEDITAR |
¿El estilo de liderazgo que estoy ejerciendo permite que las personas generen resultados y crezcan profesionalmente, pero sin descuidar lo más importante de su vida personal y familiar?
¿Estoy resolviendo problemas del equipo o estoy ayudando a que el equipo aprenda a resolverlos?
¿Estoy comunicando con claridad suficiente o estoy asumiendo que el equipo “ya debería saberlo”?
¿Estoy desarrollando autonomía real en mi equipo o dependencia hacia mí como líder?
¿Qué equilibrio estoy logrando entre exigencia por resultados y desarrollo de personas?
¿Mi nivel de exigencia está elevando al equipo o generando presión innecesaria?
¿Estoy liderando desde la ejecución o también desde el desarrollo de otros líderes?
¿Mi forma de involucrarme fortalece la autonomía o genera dependencia?
¿Estoy creando líderes dentro de mi equipo o solo ejecutores eficientes?
¿Qué capacidades estoy dejando instaladas en mi equipo para el futuro?
Programa Expansión 360°: Liderazgo con propósito


