NADIE LIDERA A NADIE. SE LIDERA CON ALGUIEN
Elmer Duran Jara – Gerente Local Comercial Banca de Personas
Esa distinción, pequeña en apariencia, lo cambia todo. Llevo más de treinta años trabajando en este banco y lo que más me ha enseñado ese tiempo no está en ningún manual: cada persona es distinta, y si uno no aprende a ver esa diferencia, lidera de mentiras.
En nuestra organización coexistimos personas de generaciones distintas, de todas las provincias, con diferentes niveles académicos, creencias, realidades familiares y formas de ver el mundo. El cajero que atiende cien personas bajo presión, la analista de crédito, el informático que salva el día sin que nadie se entere, el gerente que carga el peso del negocio... ninguno es igual. Y eso no es un problema. Es nuestra mayor riqueza, si sabemos liderarla bien.
Adaptar el liderazgo no significa tener una receta distinta para cada persona. Significa entender qué motiva a cada uno, hablarle en su idioma y tratarlo como lo que es: único. Eso es lo que Ken Blanchard llamó liderazgo situacional, y es lo que, con errores y aprendizajes, he intentado practicar todos estos años.
El texto completo de este artículo los invita a reflexionar sobre cómo liderar en un mundo tan diverso y complejo como el nuestro. No desde la teoría, sino desde la experiencia de alguien que continúa aprendiendo.
Practiquemos
- Conoce, aunque sea un dato personal de cada miembro de tu equipo: su historia importa tanto como su rendimiento
- Ajusta tu tono y tu mensaje según la persona y el momento, no todos necesitan el mismo estilo de comunicación
- Antes de exigir, asegúrate de que las expectativas estén claras; muchos errores nacen de supuestos, no de falta de compromiso
- Reconoce el trabajo bien hecho en público; un reconocimiento oportuno hace más que diez correos de seguimiento
- Cuando enfrentes un conflicto en el equipo, escucha primero sin juzgar; la mitad de los problemas se resuelven solos cuando alguien siente que lo escucharon
Preguntas para Meditar
- ¿Estoy liderando a mi equipo como un grupo uniforme o estoy viendo a cada persona como lo que realmente es?
- ¿Las diferencias de mi equipo —de edad, género, origen o formación— las veo como obstáculos o como ventajas?
- ¿Trato a todos por igual porque es justo, o porque es más cómodo que adaptarme a cada uno?
- ¿Sé qué motiva realmente a cada miembro de mi equipo, o asumo que lo que me motiva a mí los motiva a ellos?
- ¿Mi estilo de liderazgo conecta con las personas que tengo enfrente, o solo funciona con quienes ya piensan como yo?

