La lucha contra el fraude como principal objetivo
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Tomado de: www.experian.es
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El principal objetivo de la prevención del fraude es permitir que las empresas hagan más negocios de forma segura y que la actividad bancaria resulte segura para los clientes, según Paul Mathias, director de gestión del riesgo de fraude del grupo en Barclays África, en una conversación en un seminario web con el experto en fraude de Experian Chris Thomas.
La conversación se centraba en cómo alcanzar un enfoque equilibrado para proteger a los clientes del fraude sin perjudicar a la experiencia del cliente.
Durante la conversación se hizo hincapié en el gran cambio que ha experimentado el fraude en un breve espacio de tiempo. Con el crecimiento del comercio electrónico, el aumento del robo de datos y el auge del malware, las organizaciones deben reforzar los controles para seguir el ritmo a los delincuentes, cada vez más listos y mejor organizados.
Para gestionar el fraude es necesario realizar una gran inversión en tecnología, además de garantizar el uso eficaz de esas tecnologías. Paul explicó cómo demasiados falsos positivos derivados de reglas mal definidas pueden afectar a los costes operativos. Mencionó también que un exceso de controles puede provocar fricciones en el modelo de compromiso del cliente, lo que hace necesario un sistema de control entre bastidores más elegante.
Este aspecto originó un debate sobre el tema común del seminario web: cómo el problema del fraude en la actualidad obliga a encontrar el equilibrio adecuado entre la prevención del fraude y la oferta de buenas experiencias para los clientes. Las empresas se enfrentan hoy en día a la tormenta perfecta: el aumento de las expectativas de los clientes frente a interacciones rápidas y fluidas ha dado pie a una economía cibercriminal en un mundo digital en el que no vemos a nuestros clientes. En el entorno digital es básico enfrentarse al fraude de forma equilibrada, teniendo en cuenta el impacto en la experiencia del cliente. Paul habló sobre la tensión que nace de la necesidad de mitigar el fraude sin perjudicar al negocio y de la necesidad empresarial de ofrecer una experiencia agradable.
Para Paul, una gestión eficaz del fraude tiene un impacto positivo en la cuenta de resultados, al permitir a las empresas reducir sus pérdidas y al mismo tiempo hacer crecer su negocio ofreciendo experiencias positivas con servicios cómodos y fáciles de usar que fomentan la fidelidad y ventas adicionales. Opina que centrarse solo en las pérdidas, puede hacer que muchas estrategias de lucha contra el fraude fracasen y que el negocio no crezca. Las empresas deben centrarse en el coste total del fraude teniendo en cuenta todos los costes operativos y el impacto de la pérdida de clientes y de ingresos a causa de una mala experiencia del cliente. Según Paul, es posible que una mala experiencia de los clientes no haga que estos abandonen por completo la empresa, pero casi siempre hará menos probable que el cliente adquiera productos o servicios adicionales. A continuación, habló sobre la ayuda a las víctimas: incluso si se recuperan las pérdidas, es fundamental conservar al cliente cuidándolo bien.
Paul subrayó el importante papel del fraude en el ciclo de desarrollo de productos y aseguró que siempre podemos aumentar los controles, las comprobaciones y los cálculos que el cliente no experimenta directamente al realizarse en un segundo plano, aspectos como el perfil de los dispositivos y el intercambio electrónico de datos entre bancos para verificar la disponibilidad.
También es fundamental educar al cliente, un aliado importante en la lucha contra el fraude. Dijo también que el fraude es una experiencia traumática y que es importante concienciar sobre el fraude y asegurar que los clientes conozcan los riesgos y permitirles protegerse eligiendo su propio nivel de riesgo y participar o no en eventos de alto riesgo si lo desean.