Para los próximos años, uno de los principales riesgos para la seguridad bancaria, y desafío para la seguridad de la información y la seguridad física, será el IoT, un mundo donde las cosas están conectadas al ecosistema digital. Y donde la responsabilidad es proteger los datos de los clientes y los aplicativos de los sistemas de seguridad utilizados en los equipos de respuesta a incidentes de seguridad digital (CSIRT, por sus siglas en inglés) y los centros de operación de seguridad (SOC, por sus siglas en inglés) para minimizar la intrusión y toma de control por parte del delincuente virtual, cuyo fin es acceder a la arquitectura tecnológica para vulnerar y manipular los sistemas a su favor.
En la actualidad, los bancos en la región se encuentran enfrentando un avance tecnológico a pasos agigantados que no se ha parado, continúa y sigue más fuerte que nunca. En este campo ya se vienen experimentando y enfrentando retos como la digitalización, que representa un desafío para el sector financiero tanto por su giro de negocio como por su seguridad. El sistema financiero se ha convertido en una vía indispensable para tener acceso a los satisfactores básicos y las oportunidades de desarrollo.
Con lo antes mencionado, hay diferentes estudios que concluyen que el acceso a los servicios financieros mejora la calidad de vida de las personas e impulsa el desarrollo económico de los países.
Contexto actual
El año 2020 fue un gran reto para la seguridad bancaria por la pandemia, una situación que causó un gran impacto en temas delincuenciales y en la que se originaron importantes vectores de ataques virtuales, ya que los clientes se inclinaron a la banca móvil y, producto de la cuarentena, se presentaron robos a cajeros automáticos.
Sin embargo, en medio de este escenario crítico y complejo tuvimos que adoptar una nueva realidad. En especial, la responsabilidad del monitoreo remoto de los sistemas de seguridad: levantar centros de monitoreo virtuales y extender la frontera de protección.
La innovación y la tecnología han tomado el reto en desarrollar nuevos esquemas y formas de dar un mayor y mejor acceso a las finanzas, inclusive a través de los autoservicios. Pero esto acompañado de un fuerte esquema de seguridad con la finalidad de minimizar las diferentes modalidades de los ciberdelincuentes, que en los últimos años han apostado por las campañas de phishing. En cuanto al delincuente físico, se ha enfocado en violentar los cajeros automáticos utilizando herramientas como lanzas térmicas o gas doméstico para llegar a las cajas fuertes.
Durante el tiempo, y cada vez con más frecuencia, los delincuentes virtuales y delincuentes físicos han ido formando organizaciones delictivas que, en conjunto, persiguen vulnerar las infraestructuras tecnológicas, los sistemas de seguridad y los clientes. Hay riesgos críticos que se pueden materializar con una probabilidad alta de ocurrencia y causar un gran impacto en el giro del negocio bancario.
Extracto del artículo: La administración y gestión del riesgo en el giro de negocio bancario frente a un ecosistema delincuencial mixto
Escrito por: Santiago Fernando Rodríguez Venegas | Gerente de Seguridad, Gestión del Efectivo y Valorados de Banco Pichincha de Ecuador
Recursos tomados de: https://www.segurilatam.com
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