Expertos en ciberseguridad recomiendan revisar autenticidad de los códigos, deshabilitar acción automática al leerlos y contar con una aplicación antivirus.
Desde el inicio de la pandemia por Covid-19, los códigos QR se han popularizado en el mundo, incluyendo Costa Rica, como método de pago al adquirir bienes o servicios, para leer el menú de un bar o restaurante, o para verificar el estado de vacunación al ingresar a un lugar público o privado.
Esto porque su utilización ayuda a reducir el contacto físico con superficies que podrían haber sido manipuladas por terceros o encontrarse contaminadas y de esta manera, minimizar los riesgos de contagiarse del virus respiratorio.
Pero como sucede con cualquier tecnología que se vuelve popular, ha capturado también la atención de los cibercriminales que los están utilizando con fines maliciosos y que podrían ser aprovechados por hackers y estafadores informáticos para engañar a sus víctimas.
A partir de la lectura o escaneo de un código QR por parte de un usuario, este podría dirigir a una página de Internet, descargar un archivo, agregar un contacto, conectarse a una red Wi-Fi e incluso hasta realizar un pago electrónico.
“En la mayoría de los casos identificados, el atacante deberá crear un código QR malicioso que luego reemplazará por el código original para que la víctima escanee. Es decir, que muchos de estos riesgos se basan en la ingeniería social y en lograr engañar a la víctima”, explicó Cecilia Pastorino, investigadora de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Para evitar estas situaciones se recomienda verificar que la transacción se haya realizado con éxito al pagar; comprobar que los códigos públicos no hayan sido adulterados; deshabilitar la opción de realizar acciones automáticas al leer un código QR, revisar que el link al que lo dirige el código QR sea correcta, no compartir códigos QR con información sensible y mantener los dispositivos protegidos con una aplicación antivirus.
QR es un acrónimo de “Quick Response”, o “Respuesta Rápida” en español y se trata de códigos que están diseñados para ser leídos e interpretados rápidamente por teléfonos inteligentes, tabletas y otros dispositivos móviles.
La firma de seguridad informática ESET identificó cinco acciones maliciosas que podrían realizar los cibercriminales mediante la manipulación de un código QR:
- Redirigir al usuario a una página web maliciosa para robar su información
- Descargar un archivo malicioso en el equipo del usuario
- Realizar acciones en el dispositivo electrónico de la víctima
- Desviar un pago o realizar solicitudes de dinero
- Robar la identidad del usuario o dar acceso a una aplicación
Fuente artículo e imagen: www.larepublica.net
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