@Cesar Obando Soto empezó a jugar fútbol sala a los 15 años apoyado por el Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Vázquez de Coronado, en el corto plazo pasó a formar parte de la segunda y primera división (Premier) de esta modalidad.
Con el pasar del tiempo decidió certificarse para enseñar a otros y actualmente posee las licencias C, B y A, lo que le permite entrenar equipos Premier, tanto masculinos como femeninos.
Su motivación no sólo estuvo fundamentada en la pasión por el deporte, sino también en el deseo de perfeccionar a los jóvenes en los principios de esta disciplina. “Generalmente uno trata de aprender el juego en el camino, mientras se entrena y juega partidos, pero si uno quiere ser mejor debe entender lo que se hace, estudiar los fundamentos tácticos y técnicos del fútbol sala; esto le dará mejores resultados individuales y grupales”, afirma César.
Su pasión se extendió más allá y ahora enseña a otros ad honorem, el fútbol sala es parte de su vida.
Inició como entrenador de grupos de niños, en el proyecto que lo vio nacer: en el Cantón de Vázquez de Coronado; en este espacio buscan principalmente apoyar a que los menores de la zona se involucren con el deporte.
“En iniciativas cantonales como estas siempre hacen falta manos dispuestas a colaborar de manera voluntaria. En Coronado y sus alrededores hay barrios de escasos recursos, por lo que nos dedicamos a invitar niños y jóvenes para hacer del deporte parte esencial de su vida. Hoy estoy muy satisfecho porque tenemos jugadores que pudimos colocarlos en universidades tanto fuera como dentro del país, obteniendo becas deportivas gracias a esta disciplina. También hay otros que empezaron con los fundamentos del futbol sala y hoy están en equipos de fútbol de primera división”, nos cuenta.
Durante su carrera como entrenador, ha llevado a sus equipos por los diferentes torneos del país, clasificándolos inclusive a los Juegos Deportivos Nacionales.
En el proceso de entrenar equipos masculinos se abrió la posibilidad de establecer en Coronado un equipo femenino, por lo que César aceptó el reto y comenzó a entrenar a jóvenes que, después de un largo proceso, lograron ingresar al torneo nacional, siendo Subcampeonas Nacionales en el 2022.
SE INVIERTE VIDA Y MÁS
Ser entrenador de niños y jóvenes ha transformado la vida de César de muchas maneras.
Aunque es exigente en los entrenamientos y en el respeto a las reglas, ha tenido que aprender a relacionarse con sus alumnos, cómo tratarlos, cómo hablarles, ya que como él menciona: eso no se aprende en las certificaciones, sino con el paso del tiempo y al entender que cada uno enfrenta realidades distintas.
“Al final uno se vuelve entrenador y psicólogo, se debe aprender a acercarse, hablarles y escucharlos sin cruzar los límites; muchos de ellos a veces solo necesitan ser escuchados porque viven situaciones que a nosotros ni siquiera nos pasa por la cabeza”, afirma.
Gracias a los logros deportivos alcanzados con los equipos que dirige, César ha tenido posibilidad de trabajar con instituciones que le pagarían por sus servicios, pero él afirma que, aunque no lo descarta en un futuro, hoy en día esa no es su motivación: “a mí me gusta luchar y entre más difícil se ponga es más retador, aunque uno siempre persigue ganar todo, no hay que olvidar que el propósito detrás de esto es ir dejando huella en la gente que se dirige”.
En su papel de guía de estos niños y jóvenes, César sabe que el secreto del liderazgo es aprender a unir las piezas de su equipo: “un líder debe saber que todos son diferentes, que los jugadores tienen habilidades distintas y hay que saber cómo aprovechar las fortalezas de cada uno”.
- Proceso: Es una mejora continua, adaptarse a lo que viene y mejorar sobre lo que ya se hecho. Los procesos son continuos y para ello hay que tener una buena planificación. Todo proceso es importante y aunque no siempre se tiene el resultado esperado al final, son necesarios para el aprendizaje.
- Objetivos: Sin objetivos no se puede trabajar, yo siempre le digo a los chicos, apúntele a la luna y mínimo le vamos a dar a una estrella.
- Crecimiento: Es inherente en cada etapa de la vida, hoy soy muy diferente al César que inició con esto. Se trata de enseñarle a los chicos la importancia de respetar las reglas no sólo a nivel deportivo sino en todo aspecto en la vida. Todos, cuerpo técnico y jugadores, sabemos que después de cada proceso se ha crecido de alguna forma y en lo personal esto ya es satisfactorio.





