Cuando tenía siete años, @Carlos Gonzalez Leiva casi se ahoga en una piscina, entonces sus padres decidieron inscribirlo en la famosa y ya desaparecida piscina de Alfredo Cruz en San Pedro de Montes de Oca, ahí inició una pasión.
Cuando cumplió once años, participó en un campamento y un instructor de la UCR lo vio y lo llamó a formar parte del equipo infantil de esta Universidad, pasando su adolescencia y juventud entrenado fuertemente.
A los 18 años ganó una beca universitaria y se fue sacar su licenciatura en el exterior y aunque intentó seguir nadando, se le hizo difícil porque se enfocó en el estudio y existieron algunas barreras culturales.
Se alejó de la natación cerca de seis años.
¿Cómo recupero su pasión?
Al finalizar sus estudios, regresó al país y retomó la práctica, pero no de forma tan disciplinada y competitiva como antes, aumentó mucho de peso y entró en una especie de bache.
Entonces, llegó la pandemia y perdió a un compañero del área y a un amigo a causa del virus, eso fue un remezón para su vida, un momento determinante que lo hizo reflexionar y decidir cambiar.
Entrenó todo el 2020 y 2021, teniendo conciencia de su peso y de otras variables a las cuales antes no prestaba tanta atención.
“A pesar de las perdidas tan dolorosas de la pandemia, eso me dejó una gran enseñanza y me hizo entender que se puede volver a empezar. Comencé a convivir conmigo mismo y a hacer un análisis de qué estaba bien o mal. Aprendí a cocinar, a conocerme y a entender el valor de lo que le meto a mi cuerpo (alimentos), aprendí a no meterle basura y que de eso se derivan muchísimas cosas.
Lo que uno come es lo que uno refleja durante el día, si comes bien vas a entrenar bien, a dormir bien, a estar más feliz y el tema hormonal se regula.
La pandemia me hizo entender que hay que vivir y para eso hay que cuidarse, hay que disfrutar, hay que hacer ejercicio y, principalmente, que no estamos viejos para hacer lo que queramos”.
Apenas abrieron las piscinas y las competencias deportivas, Carlos se inscribió en varios campeonatos máster a finales del 2021 y el 2022, obteniendo varias medallas.
Había vuelto a ser el mismo de antes.
¿Cómo rompió los límites mentales que él mismo se había impuesto?
“A muchos nos pasa que con el tiempo se nos olvida esa parte de la vida que nos hace felices: deporte, trabajo, educación, familia, etc. Entramos en una zona de confort que hace que lo que antes nos apasionaba ya no y, peor aún, pensamos que podemos estar viejos para recuperarlo.
A mí me costó mucho volver a creérmela, pero hay que intentarlo y si, se puede lograr, pero para ello, hay que reconocer que algo está mal.
Todos en algún momento de la vida hemos estado en un hueco, el que diga que no es mentira; pero SI se puede salir, el único enemigo que tenemos somos nosotros mismos.
Si uno lo acepta y se compromete, se puede volver a empezar de nuevo”
Carlos también participa en competencias de aguas abiertas, pero afirma que la piscina es su favorita: “me siento bien estando en el agua… es un momento para mí y además sé que puedo sobresalir a pesar de la edad, porque puedo medirme con muchachos más jóvenes”
Recuerden siempre que, cuando a uno algo lo hace feliz,
hay que transmitir esa felicidad e incluir a otros en ella








